lunes, 28 de noviembre de 2011

Cuando Chico Yo Veía... (Parte III)

Espartaco Y El Sol Bajo El Mar

Aunque la mayoría de las series animadas de los 80 llegaban desde Japón, hubieron muchas que llegaron desde el continente europeo, principalmente de Francia, y que calaron hondo en los niños y jóvenes de la época.
Erase Una Vez El Hombre fue sin duda un excelente acierto de su productora y su creador, ya que no sólo podíamos ver monos por diversión, sino también para aprender. Erase... era una serie con un didáctico contenido histórico, donde se aprendían muchas cosas que quizás en la escuela nadie pescaba, o servía para reforzar de forma divertida lo aprendido en las tediosas clases de historia con la clásica vieja que parecía biblioteca tanto por sus conocimientos añejos como por su contextura física. También recuerdo aquel reloj que salía en la serie, que servía también para indicar el momento histórico en el que se encontraban los personajes en un determinado capítulo, más que sólo indicar la hora. Y todos en la escuela en vez de poner solamente la fecha en los cuadernos, dibujaban ese reloj con manos y ojos. Muy freak, pero todos lo hicimos.
El éxito de la serie trajo la producción de otras series de corte educativo, pero con otras ideas para enseñar, como Erase Una Vez La Vida, o Erase Una Vez Las Américas, donde aprendíamos el funcionamiento de nuestro cuerpo, y de cómo fue poblada y fundada la sociedad de América, respectivamente. Se mantenían los personajes, los malos siempre eran malos, y los buenos siempre eran los buenos, y siempre iguales. Hasta el viejo de barba blanca salía siempre como el guía y "jefe" de todos los demás monos. Un tipo cubierto por pelo y barba blanca, con antenas y que nunca se supo quién o qué era.
Pero sin duda, la serie más destacada que los franceses nos hicieron llegar, es Les Mondes Engloutis (algo así como Los Mundos Engullidos, o Tragados), más conocida por nosotros como Espartaco Y El Sol Bajo El Mar.
Una serie de apenas 52 capítulos (cortísima, si tomamos en cuenta que Robotech son 86 y Dragon Ball Z son más de 200), que narraba las historias de Matt y Rebeca, dos niños de nuestro mundo que descubren que existe un mundo completo bajo nosotros. En ese mundo se creía que sólo ellos habían sobrevivido al Gran Cataclismo, y seguían viviendo gracias a un sol artificial al que llaman Thera. Éste sol está perdiendo energía, y su pueblo (y todos los demás pueblos del "mundo de abajo"), corre serio peligro. Estos dos niños se sumergen en un viaje de búsquedas y de conocimiento, junto a Espartaco, un noble guerrero que después toma un papel más importante; Arkana, una mujer creada por los niños de Arcadia (el mundo de abajo), la última esperanza de todos; Tehrig, una nave y transporte consciente que los lleva a través de Los Estratos de su mundo. También están en el equipo unos extraños personajes amarillos llamados Bic y Bac, que pasaban bailando el Flashbic. Sus enemigos eran los Piratas de los Mares, que salían acompañados de su propia canción, La Danza de los Piratas, un tema muy pegajoso.
Para salvar a Thera, los niños crean a Arkana, saltándose todas las reglas impuestas por los adultos, puesto que se infiltraron en archivos viejos y descubrieron que aún había esperanza de hacer algo por salvar a su sol. Después de establecerse el grupo en los primeros capítulos, comienzan su nueva misión. En el principio se dedican a la búsqueda de la oracita, una especie de mineral con propiedades mágicas y físicas, que serviría, según la leyenda, para salvar a Thera. Sin embargo, su búsqueda se complica bastante por obra tanto de los Piratas, como de otros enemigos que van encontrando por los estratos. Finalmente por allá por la mitad de la serie, encuentran la tan mentada oracita, y vuelven a Arcadia, donde al fin salvan al sol sumergido. Sin embargo, ésta "sanación" es temporal, y Thera al cabo de un tiempo vuelve a tener problemas, dando a entender que algo fracasó en el proceso, algo había salido mal. Las esperanzas nuevamente estaban en el suelo, pero se enteran que existe una segunda oracita, y se van de viaje nuevamente. Aunque si se demoraron media serie en encontrar una, las esperanzas de éxito eran bien bajas. Y razón tenían, ya que después y casi llegando al final de la serie, regresan a Arcadia con las manos vacías.
Después de ésto, por una jugada de Espartaco con los prisioneros arcadianos, se entera que su propio brazalete (algo así como los brazaletes de Wonder Woman, que repelen ataques, y sirven para golpear), es la llave que puede liberar a éstos antiguos habitantes de Arcadia, y no sólo eso, sino que al final descubren todos los arcadianos en general, componian la "segunda oracita".
Cuento corto, los arcadianos se sacrifican convirtiéndose en los salvadores de Thera, Espartaco y Arkana devuelven a Matt y Rebeca al "mundo de arriba", donde se dan cuenta que todo lo que ellos vivieron en 52 capítulos de aventuras de años ya, para la gente del mundo de la superficie sólo pasaron un par de horas, y Matt y Rebeca llegan justo a la hora de comer y nadie los extrañó (que conveniente explicación).
Un final donde se sabía que ganarían los buenos, pero me gustó la jugada de los presos y de los arcadianos, que no se la llevaron pelada y tuvieron que poner de si mismos para salvar su mundo. Y es el mensaje que yo creo que finalmente transmite ésta serie, ser capaces de superar los problemas, y resolverlos sacrificándonos nosotros mismos, en vez de esperar que otros lo hagan por uno.
La verdad es que muchos y muchas recuerdan ésta serie, aunque no todos recordarán su final, pero su mayor legado, aparte de las ideas y las enseñanzas, es su tema de introducción en español latino, que incluso ha tenido hasta covers por ahí. Todos la cantan, todos se la saben, es una canción icono de nuestra infancia, y que marca mucho de lo que somos hoy en día. La verdad, el que no se sabe ese tema, no tuvo infancia (lo mismo que We Will Win, de Minmei).
Es una canción que evoca muchos sentimientos para quienes vimos la serie, ya que nos recuerda todo lo que tuvieron que pasar Espartaco y sus amigos, para poder complir con éxito el desafío. Además, nos habla claramente del Gran Cataclismo que derrumbó a los arcadianos hacia los estratos de la Tierra, quizás enseñándonos que nosotros podemos vivir una situación similar si no nos cuidamos y no cuidamos entre todos este planeta.
La verdad es que la interpretación original que salió en español latino en los 80 nadie sabe de quién es, pero ahora hace unos años, el gran Capitán Memo sacó su versión de ésta canción. Y si la encuentran completa (la versión extendida de la que salía como opening en la serie de los 80), mucho mejor!
Muchos recuerdos, y mucha nostalgia, representados fielmente por aquella canción en su versión latina. Ojalá existieran monos como aquellos ahora...

Continuará...

REK.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Cuando Chico Yo Veía... (Parte II)

El Festival de los Robots


Siguiendo el tema de aquellos monos animados que vimos cuando chicos, recuerdo que con el tiempo te dabas cuenta que habían otros monos también, y éstos eran orientados más a los hombres, los que en Japón se llaman shonen. Aunque también hubieron muchas mujeres que vieron éstos monos, porque también salían personajes femeninos que ellas juraban ser (como la Princesa Aurora, de El Galáctico), aunque nunca podrían serlo ni con la ayuda del Doctor Vidal.
El principal impulsor de ésta nueva ola de series, es el recordado Festival de los Robots, que contemplaba no una, sino cuatro series diferentes con la temática de los robots gigantes y las luchas espaciuales por salvar a Tierra de los malvados invasores extraterrestres de turno. El Vengador, El Galáctico, El Gladiador y el Súper Magnetrón componían las filas de ésta serie de Mechas, cuyo fuerte dependía de los gustos de cada cual, aunque siempre el Súper Magnetrón fue el menos preferido (seguramente porque era compuesto de un hombre y una mujer, a diferencia de los otros donde sólo estaba el hombre al mando).
Esta serie tuvo, y tiene, el grupo de canciones más conocidas de los monos de nuestra infancia. Todas las canciones son grandes éxitos entre los de nuestra época, y además la canción principal de la serie, es un himno que todos se saben y cantan. Como dije en el post anterior, los apartados musicales son importantes para el recuerdo de las series añejas, y gracias a la canción principal, El Festival de los Robots no es la excepción. Ahora en éstos tiempos, no hay tipo que no cante esa canción cuando la escucha, o que no la recuerde cuando se habla de series o monos de antaño.
El Galáctico era un tipo rebelde que fue designado para acompañar a la Princesa Aurora, en su peligroso viaje al Gran Planeta, donde debía restaurar la energía del universo, que se había llenado de monstruos despiadados surgidos de seres y plantas que antes eran buenos y nobles. Su nave es la Nave Flamígera, y es el cyborg más poderoso, aunque su temperamento a veces lo hace perder la razón, por lo que la Princesa Aurora debe controlarlo a través de un cintillo que puede atacar con ondas telepáticas, aunque ella prefiere no hacerlo ya que eso causa gran dolor en Galáctico (tan tierna ella). En su misión son acompañados posteriormente por Giorgio, un flacuchento hombre de un mundo de agua en su Nave Acuífera, que todo lo pensaba y calculaba antes de hacerlo, para lo cual se valía de una extraña calculadora que veía las probabilidades de las situaciones. Más tarde se les une Glotín con su nave, el Toro Estelar. Este era un gordito simpático pero a veces mal humorado que lo estropeaba todo y era molestado por los otros por su debilidad por la comida. Todos ellos de alguna manera amaban a la Princesa Aurora, e incluso tenían una canción muy divertida que cantaban juntos o en sus naves; especialmente recuerdo una vez que estaban medios borrachos y la cantaron casi llorando por la Princesa. Supongo que su misión tuvo éxito, ya que nunca vi el final. Esta era la única serie (según recuerdo), que tenía una continuidad más elaborada y rígida, donde lo sucedido en un capítulo era parte de los demás posteriores, y no solo eventos aislados.
El Vengador era un robot súper poderoso controlado por Febo, el prota de la historia. Febo fue transformado en un ser con poderes inusuales debido a que estuvo a punto de morir tras un accidente. Al juntar los nudillos en un grito de guerra que decía "Vengador a mi", podía transformarse en un ser cibernético-humano, que se transformaba en la cabeza del Vengador. Las demás partes eran lanzadas desde una nave espacial por Mirna, la mina del prota. Las partes se ensamblaban a la cabeza y surgía el poderoso Vengador, que luchaba contra las fuerzas de la emperatriz Medusa, en su afán de conquistar a todo el mundo. El grito de "Vengador a mi!" cuando Febo saltaba de su moto con alas (si, alas), y juntaba sus nudillos para transformarse, debo asumir que yo y otros miles lo hicimos saltando de la bicicleta. Era un grito de guerra, electrizante. El vengador muchas veces se vio en aprietos, pero al final vencía al monstruo (o monstruos) de turno enviados por Medusa o alguno de sus secuaces. Tampoco recuerdo que tuviera un final, pues su continuidad no era rígida tampoco.
El Gladiador era otro robot súper pulento, que salvaba la Tierra de la invasión del gobernante del planeta Zela, Diario El Grande. El cuerpo del robot estaba conformado por los brazos, piernas y el torso y cabeza, siento estas últimas partes la cabeza de la nave principal de comando, llamada El Gran Dragón Del Espacio. Quien pilotaba este robot era Brando, un joven terrícola destinado a la grandeza. Lo ayudaban otros personajes, tripulantes del Gran Dragón que se especializaban en misiones concretas y eran parte del puente de mando, y el Doctor Diamond, el creador de todos los artilugios mecánicos. El Gladiador luchaba contra los malos de turno, siempre ganando aunque muchas veces estuvo en las últimas, al final salía ganando. Si bien no contaba con una continuidad como la de El Galáctico, sufrió del mismo mal de la mayoría de los monos de la época, ya que no recuerdo el final de esta serie, aunque pueden haberla dado y no la vi.
El más débil de todos en cuando a favoritismo y popularidad (según lo que recuerdo, y también en mi gusto personal), era el Súper Magnetrón. Un robot gigante diseñado para ser manejado por dos individuos de cargas eléctricas opuestas (positivo y negativo). Para hacer aún más notoria la diferencia entre cargas, los individuos eran un hombre y una mujer. Waldo, el joven karateka con ganas de ganarle a medio mundo, encarnaba al Magnetrón Positivo, mientras que Lisa, la joven hija del clásico "doctor crea-todo", aspirante a dueña de casa y lavaculos de bebés, era - cómo no - el Magnetrón Negativo. Ambos se unen para formar la hebilla del cinturón del robot conocido como Súper Magnetrón, que con sus poderes magnéticos intentará salvar a la Tierra de la raza extraterrestre que la quiere conquistar, llamados Isaritas.
La verdad no recuerdo haber visto el final de ninguna de éstas series, salvo El Galáctico que estuvo a punto de llagar al Gran Planeta, pero cuando debían dar el capítulo, empezaba desde cero (una costumbre muy común en Chile, no se si en otros países será así). Todos tenían historias autoconclusivas y bien independientes, excepto El Galáctico, que como ya he dicho que tenia una trama más definida y continuada en los capítulos.
Respecto al impacto de éstas series, creo que fue abismante para muchos de nosotros. Todos quisimos la moto con alas de Febo, o la Lanza Triónica de El Galáctico, incluso la calculadora de Giogio. Aunque supiéramos que no existían en la realidad, todos comentábamos y soñábamos cosas asi, y da igual que asi fuera, porque era parte de la infancia de aquellas épocas.
Las mujeres la tenían más simple, porque ya dije que se creían la princesa Aurora, pero en el efecto real pueden amar a dos o más tipos igual que Candy, terminar viviendo con un abuelo como Heidi, o incluso podando flores en los jardines como la Angel. El detalle de las minases que siguen esperando por su príncipe de la colina, y no asumen que no existe y nunca existirá.

Continuará...

REK.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Cuando Chico Yo Veía... (Parte I)

Marco, de Los Apeninos a Los Andes

Hace unos días, viendo algunos videos en YouTube, recordaba con una amiga aquellos monos animados de nuestra infancia. Ella es un poco menor que yo, por lo que muchos monos quizá no recordaba o nunca vio, así como también es cierto que muchos yo tampoco vi, y no sabía de su existencia, porque tampoco es cosa de que pasara pegado a la tele todo el día. Sin embargo, esa charla y esas imágenes me hizo traer a la mente muchas de las vivencias, mucha de la nostalgia de aquella infancia especial de los tiempos en donde yo fui cabro chico. Una infancia con otras ideas, con otras realidades, y con otra mente. No sólo en lo de los monos animados, sino en forma completa, la sociedad misma no es ni piensa igual que antes.
Ibas a las escuela, compartías con tus compañeros, tus partners, y comentabas sobre alguno de éstos monos o series, algunos se creían algún personaje, otros alguna historia, pero todos conversaban el mismo idioma. Después llegabas a casa y veías aquellos personajes en la tele viviendo sus dramas y sus historias, deambulando por mundos subterráneos, caminando por prados o por bosques, combatiendo al mal que acechaba la Tierra, buscando flores de colores, soñando con ser pilotos de carreras, o simplemente ser un hijo que busca a su madre.
Los monos de antaño eran diferentes también a los de ahora. Aunque la cultura japonesa ha estado siempre más adelantada que nosotros, y hay muchas series y dibujos que aún hoy podrían ser considerados controversiales, los que llegaron primero por esos tiempos de mi recuerdo, son los que caben dentro de lo que en la cultura japonesa se denominan shojos, que son los mangas o animés orientados al llanto y al sufrimiento, principalmente historias para minas. Series como Marco, Remi, Heidi o Candy, cual de todas más llorona pero que todos vimos igual (tampoco es que hubiese mucho donde elegir). Mucha gente incluso tuvo problemas de excesivo llanto, debido a éstos monos llorones. Se consideró que era demasiado sufrimiento como para que un niño como los de acá lo soportara. Hasta a algunas les prohibieron ver Candy! Aún así, eran otros monos, otros tiempos, otras mentalidades, y también éramos mucho más felices que lo que quizás hoy son los niños. Porque pueden tener más tecnología, poeden tener muchas ventajas sobre nosotros y nuestros tiempos, pero nosotros tenemos ese plus de la amistad, de la calle, de éstos monos con otras ideas y otras enseñanzas.
Marco viene de un libro de Edmundo de Amicis, y recuerdo aquellas tardes después de la escuela (ni idea qué curso sería, siempre he comentado que tengo pésima memoria infantil), y empezar a ver aquel mono sufrido al máximo porque la mamá lo dejó botado en Italia y se fue a maraquear trabajar a Argentina. Marco después de dos años donde no dio más señales de vida, decide ir a buscarla y se va de polizón en un barco al infinito y más allá. Hizo mil show para llegar a Argentina, y allí hizo otros más recorriendo el país en burro o a pie, para que después de pasar las de quico y caco, encuentre a la vieja casi al final de la serie, enferma y en cama (seguramente con alguna enfermedad venérea), y la vieja de mierda no quería operarse. Pero con la llegada de su hijo que la venía buscando hace casi 50 capítulos, decide operarse y se salva. Se van de vuelta a Buenos Aires, donde Marco se encuentra con su amiguita Fiorina de quien tiene que despedirse pero con la promesa de regresar y darse verse y de ahí a Génova, donde el papá y el hermano de Marco los reciben y quedan todos felices.
Candy era la pecosa huérfana que llegaba al orfanato conocido como Hogar de Pony, y que pasaba enamorada de un tipo gay que vio vestido como escocés en una colina y que cuidaba rosas (siempre las minas amando a los gays, hasta en los monos), que sería como Justin Bieber de la actualidad, o como Ricky Martin para las de esa edad ahora. También amaba a otro, el clásico machista rudo que les pega (y que todas aman pero para el público dicen odiar), llamado Terry. También pasaba las duras y las maduras, con unos hermanastros (luego de su adopción), como el forro, en un colegio de mierda onda religioso, que parece era del cura Karadima, y una vida llena de atados y dramas. Y así pasaba su vida, amando a dos hombres y en un colegio que no le gustaba, pera terminar de enfermera y sola, porque Anthony se había muerto hace rato (por quien lloró muchos capítulos y eso que no le dio ni un agarrón), y Terry ya cachaba que era maraca media suelta y le dio el filo y se casó con una coja. Al final se quedó con Albert, el tipo que había perdido la memoria y que la recuperó y se hizo el gil, que después sabemos había sido el Abuelo Williams que la había adoptado, y además era el verdadero "príncipe de la colina" de su infancia. O sea, aparte de maraca facilita era hueona tonta.
Remi ni qué decir. El Sólo título lo dice todo: Remi El Niño de Nadie. A ese todos los capítulos se le moría alguien. El abuelo, un perro, el mono, la corneta trompeta... También termina buscando a su madre (a la verdadera, porque la que lo crió no era, para peor), y la encuentra en Suiza. Al final queda solo no más, siendo abogado (por último se quedara como músico, pero ni eso). Pobre tipo, ese si que se las lloró.
Heidi era la hija de una tipa que se murió, criada por la tía y que por irse a trabajar a la cuidad ya no la quería y se la fue a dejar a la casucha que el abuelo, un viejo pensionado, tenía en los Alpes suizos, donde vivía un perro san bernardo y un par de cabras (animales... caprinos, ahí si se nota la diferencia), y unos pollos, más uno que otro personaje raro, como Pedro que arreaba las cabritas, y otros más. Después vivía en casa de Clarita que andaba en silla de ruedas, y que se iban de paseo a los Alpes... En silla de ruedas en los Alpes!!! Esa tipa era campeona de los deportes extremos o qué? La cosa es que Heidi tiene que aprender a vivir con aquel viejo de mierda ermitaño que no pesca a nadie, y más encima hacer las cosas de la casa, y hasta tener tiempo de sacar a cagar al perro. Sin contar con llevar las cabras a la punta del cerro (literalmente), donde se juntaba con Pedro y jugaba con su pájaro Pichi... Termina en la cuidad para ir a la escuela y echando de menos al viejo de mierda (que ya era más viejo, pero menos mierda).
Uno ahora de viejo, se da cuenta de que todas aquellas historias eran más turbias que Infieles de CHV, pero como la infancia nuestra fue mucho más inocente, no te dabas cuenta de las cosas como ahora, ni de las incongruencias y mucho menos de las promiscuidades que allí salían, y simplemente te dedicabas a disfrutar la historia.
Eran los tiempos en que había una sola tele en la casa, tener dos era de ricos, y donde no habían consolas de juego ni celulares touch, por lo que nuestras vidas se imponían de la escuela, los amigos, la calle y la tele. Los recuerdos de aquellos tiempos llegan siempre con nostalgia porque no volverán, y en especial cuando por alguna típica razón se toca el tema de los monos animados en alguna tertulia, junta o reunión de amigos por acá y por allá. Todos terminan aportando muchos nombres de series y de personajes, porque aunque fueran de distintas épocas, aún se comparte aquella infancia donde se veía la tele casi en familia, y no encerrados cada uno en su pieza como hoy.
Cabe destacar los apartados musicales que muchas series trajeron consigo, terminando muchas canciones de los openings o endings casi como himnos e iconos de aquel tiempo. Recuerdo cuando las niñas jugaban a esos juegos con las manos, al cantar de la canción del opening de Candy, o como se comentaba la alegre canción de Remi, contrarrestando el tono llorón de la serie. Otras series también hicieron lo propio en dejarnos legados musicales, pero de aquellas series me referiré en su tiempo. Ahora basta con tener la claridad de que con éstas primeras series de monos animados, que miles de nosotros vimos y recordamos, pasamos mucho del tiempo junto a nuestras familias, comenzamos nuestro desarrollo canturriento con las canciones, y nos fomentaron la imaginación al vivir capítulo a capítulo, lo que nuestros personajes pasaban en sus historias.
Algunos, incluso, terminaron escribiendo historias por ahí...

Continuará...

REK.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Estrellas y Columpios


Me costó dar con ella.
Sabía ocultarse bien. Pero soy persistente, y tuve que tener paciencia, un don que ya no existe casi en mi. Pero la encontré. Se sorprendió de verme, aunque desconozco por qué, si debería haberme estado esperando. Pero, no es lo mismo esperar lo que pasa, que esperar a alguien, verdad? O sea, no es lo mismo tener certeza de que un día encontrarás a alguien, que encontrarlo. Las reacciones son diferentes, creo.
Como sea, la encontré.

- Vas a matarme? - me preguntó.
- Sí - respondí, con sinceridad (por si se le ocurría mirar mis ojos y ver otra cosa)
- Y puedo saber por qué?
- Me mataste.
- Y esa es una buena razón para matar a alguien?
- Hay otra mejor?

No me respondió. Quizás pensó sus palabras, o quizás analizaba rápidamente la situación, buscando la forma de huir. No importaba, no podría huir. Yo tenía todo planeado. Tal como ella lo tuvo planeado antes.
Era una despejada noche, llena de estrellas en el firmamento. Corría una leve brisa nocturna, apaciguando un poco el calor del verano. No había luna (mejor para mi, la luna es cosa de mujeres), pero la noche estaba iluminada lo suficiente como para verse las caras, los ojos..
Guardé silencio, atento a todas sus reacciones. Movía ligeramente los dedos de una mano, mientras empuñaba la otra. La pillé de sorpresa, lo sé. Y sabía que yo decía la verdad. Pero siempre debió saberlo. Al fin, quizás pensando que tenía su mejor argumento, me dijo:

- Pero estás acá. No estás muerto.
- Lo estuve, gracias a ti.
- Tonterías. No puedes matarme porque te maté, ya que estás vivo.
- Tonterías? Llamas tonterías a matar a quien amas?
- No. Esa fue una idiotez. Nunca lo conversamos, la verdad...
- Y tampoco lo haremos - me apresuré a interrumpirla.
- Aún así, estás acá. No se cómo.
- Viva nunca lo sabrás...
- Muerta si?
- Lo dudo, pero quizás.

Se quedó pensando de nuevo. Me quedé inmóvil, sólo mirándola. Miró al cielo y dijo:

- Has visto las estrellas esta noche? Están hermosas.
- Hace mucho no las veo.
- Me dan la sensación de infinidad, de vastedad.
- Aprendí de la peor manera, que las cosas no son infinitas.
- No son eternas.
- Tampoco.

Se dio la vuelta y lentamente fue a sentarse en uno de los columpios que habían en aquella pequeña plaza con juegos y plantas. Se meció lentamente, con la cabeza hurgueteando el suelo. Sus pies rozaban la arena del suelo, no era una niña como cuando la conocí. Tanto tiempo había pasado, que ya no éramos los mismos. Enderezó la cabeza y me miró.

- Pelearé, lo sabes - me dijo.
- Lo se.
- Bien.

Siguió meciéndose en aquel columpio.
Durante mucho tiempo, mientras la buscaba, sólo tenía acceso en mi mente a ciertos recuerdos, de dolor, de muerte. Ahora que estaba frente a ella después de tanto tiempo, mi mente se abría como un libro al viento, llenándola de otros recuerdos. Recuerdos agradables, recuerdos bonitos, de otros tiempos más felices. Estaba tratando de evitar su destino, meciéndose inocentemente en ese columpio? Con sólo tenerme pensando esas cosas, ya estaba haciendo un efecto en mi. Es astuta, no hay duda.

- No lograrás evitarlo - le advertí secamente.
- Se que no. Pero no puedes mentirme o negarme que no fueron buenos momentos.
- Fueron.
- Sí.

Dejó de mecerse y se puso de pie. Sus ojos encontraron los míos, pero su mirada era ahora diferente. Eran los ojos de a quien había ido a matar, no de la mujer que había amado y que me había matado. Por fin, con su mirada, alejé los pensamientos que tuve en aquellos momentos, y volví a tener los que correspondía tener, los que necesitaba tener para cumplir mi cometido.
Peleamos. Ella se movió primero, como lo supuse. Era fuerte, era rápida. Pero yo lo era más, no por nada estuve muerto. Y estando muerto, aprendes uno que otro truco. Espero que ella no aprenda el más importante de todos.
Peleamos. Fue duro, e incluso doloroso, debo admitir. Sus golpes mejoraron, y su astucia se dejaba notar en el combate. Quien la entrenó, lo hizo bien, pero mi maestro, mis maestros, son mucho mejores. Si quieres ser el mejor, debes aprender de todo, cierto? Sólo una cosa nunca me gustó.
Y en medio de la contienda, usó su magia, como lo esperaba. No me importó, no me asusté como cuando me mató. Ella esperaba quizás que sí, lo que la descolocó.

- Aprendiste muchas cosas - me dijo, tomando unos segundos de respiro.
- Te sorprenderías si supieras cuántas.
- Pero no aprendiste que la venganza no es el mejor camino.
- Eso deberías decírtelo a ti misma.
- Matarte me enseñó que la venganza es el peor de los caminos.
- Me dirás ahora que te arrepientes?
- No creas que no lloré tu muerte. Eras mi amor. Pero...
- Me mataste.
- Sí...
- Pelea - la desafié.
- Ya peleamos. Hemos peleado por mucho tiempo, más de lo que hoy hemos peleado. Quizás sea tiempo de dejar las peleas y buscar otros caminos - se notaba sincera, sus ojos ya no flameaban.
- Tu sabes el camino que seguirás - dije, sin mostrar sentimientos.
- Eso no lo decides tú.
- Sí, yo - y sin que siquiera pudiera reaccionar, acabé con ella.

Ahora me pregunto, si en ese momento terminó de aceptar su destino, el destino que fijé para ella, el que ella misma se fijó al acabar con mi vida. No opuso resistencia (y se que hubiese podido de haber querido). Dejó que hiciera lo que le dije que haría.
En sus últimos momentos, sus palabras entre quejidos y pausas de dolor, fueron las más sinceras que nunca antes le escuché.

- Tenías razón... Se... Se siente feo... que el que amas, termine... con tu vida... La venganza no es...el mejor... camino... Un día lo entenderás... amor mío

Me fui de ahí, no volví más.
Sólo espero que donde sea que está, no aprenda los trucos que aprendí yo estando muerto. Si lo hace, mi vida corre peligro... otra vez.

martes, 18 de octubre de 2011

El Teorema de la Yuxtaposición


Aún recuerdo ese video de YouTube, donde se encuentra la mejor descripción de lo que significa y lo que es "ser mujer". La escencia misma de la genética implícita de ser un ente portador solamente de cromosomas del tipo X.
Hay cosas que en su mayoría nadie entiende sobre ellas, especialmente ellas mismas. Y si ellas mismas no se entienden, qué queda para nosotros?. Una de las preguntas básicas, y que nadie tiene la respuesta (y si la hay, son puras huevadas intentando ser lógicas), es aquello de que si los hombres son todos iguales, por qué mierda eligen tanto? Yo por ejemplo, cuando voy a comprarme un par de zapatillas, voy y busco primero la marca de mi gusto, y luego el modelo que quiero, lo compro, lo pago y me lo llevo. Así de simple, de expedito, y eso lo agradece tanto el vendedor, como el universo entero. Se lo que quiero, se dónde está, y lo obtengo. Si todas las zapatillas fuesen iguales, simplemente agarro cualquiera y me la llevo, total no hay diferencia. Entonces? Nada, no tiene lógica lo que ellas hacen.
Y tampoco lo que dicen. Siempre el "No" es "Si", y demás ejemplos de incongruencias absurdas que ni siquiera un niño de 2 años comete. Todas huevean de que su hombre no les regala algo. Y para qué mierda esperan que lo haga, si saben que no lo hará? Acaso uno se para a mirar la Luna, esperando que explote? Acaso la gente común y corriente, se para en una esquina a ver si por la calle pasa un dinosaurio grúa con Pedro Picapiedra encima gritando "Yaba-Daba-Du"? No, porque SABEN que no va a suceder. Entonces, en qué mente cabe esperar algo que no ocurrirá? Y si saben que no ocurrirá, y quieren que ocurra, por qué no cambian a "su" hombre y ya? Y ojo, eso se contrapone al punto de que son todos iguales. Porque si se buscarán a un tipo que si les haga un regalo, significa que es diferente, entonces hay que asumir que la premisa de que "todos los hombres son iguales" es más falsa que jugar dos player al mismo tiempo en Mario Bros. de SuperNintendo.
Un punto en el cual NUNCA asumirán la realidad, la verdad (irrefutable, por cierto), es cuando se arreglan. NINGUNA mujer se arregla para ella, como dicen. Eso es FALSO. La única verdad, es que se arreglan para los demás. Primero, para que el tipo que salga con ellas se impresione (carta de presentación); segundo, para ser "mejor" que las demás mujeres, o sea, mejor que la "competencia"; tercero, porque los estándares laborales lo piden (y se piden en función de las dos primeras); y cuarto no hay, porque no hay más opciones por las cuales las mujeres se arreglan (sin contar con que hay algunas que tampoco tienen arreglo, eso es claro). Las que dicen "me arreglo para mi", es mentira. La lógica sería entonces que anden como se les de la gana, de forma cómoda, y que sea simple. Pero hasta para ir a comprar el pan donde Don Pepe se emperifollan, así que ninguna se arregla para ella, siempre para los demás. Sino, irían con pantuflas y una falda y los ondulines en el pelo y la cara sin pintarrajear al almacén, cosa que no sucede, salvo en los casos de vejez, y ni aún así, hay viejas que hasta se echan crema Pielarmina para salir a la calle.
Tampoco nadie entiende la histeria (estupidez absoluta), que les provocan los tipos de la tele, artistas, farándula o simples hueones. Y siempre creen de uno lo que no es. Eso si da risa. Por ejemplo, cuando uno putea un "artista" del gusto femenino, dicen que es de celos, de envidia, y puras hueás. Cuando es el simple hecho de tener dos cosas claras: que el tipo como artista vale hongo, y que además siendo gay, aunque las tuviera encima, no les haría nada. Y por ese tipo gritan y lloran y se vuelven locas? Los hombres, en cambio, cuando vemos a Megan Fox decimos que es rica, y si la tuviéramos encima le haríamos hasta el 69 en números romanos. Pero los huecos que les gustan a las minas? No po, no harían nada, salvo aconsejar un corte de pelo o una cartera que haga juego con la ropa.
Y el video al que hacía mención, donde sale la descripción absoluta de lo que significa y es ser mujer. Donde se expone que "las mujeres no quieren escuchar las opiniones de los hombres. Sólo quieren escuchar sus propias opiniones, pero con una voz más ronca". La primera vez que lo oí (y todas en realidad), me causó las dos reacciones: risa y certeza. Risa, porque deja en claro la realidad de lo que es "ser mujer", y certeza, porque acierta medio a medio con el concepto. Y ninguna mujer lo acepta, pero es su triste realidad.
Es por eso que se enoja, o se taiman, si no dices "lo que ellas quieren que digas". Por eso cuando preguntan "me veo gorda?", lo que respondas estará mal. Por eso cuando dicen "te amo" y les dices "yo igual a ti", estás "mal". Tienes que decir "yo te amo". Tienes que equipar las cargas. Tienes que decir exactamente lo que ellas quieren que digas. El problema radica en algo tan simple, como que nadie en su puta vida podría suponer o saber o sospechar lo que ellas quieren que digas. Sería mucho más fácil que te preguntaran algo, pero te añadieran la respuesta que quieren, así tu la repites y todos felices.
Por eso en mi experiencia de vida, y no solo en casos propios, sino en adyacentes y en individuos cercanos a nuestro mundo personal, es que las mujeres de éste mundo pueden joderse bien jodidas esperando sus principitos azules de los cuentos, porque esos simplemente existen en los cuentos (cuentos hueones ideados o por gays o por mujeres). Al menos de mi parte, la que me quiera y quiera estar conmigo, se las aguanta no más, sino, que "elija a otro de los que son todos iguales". Después de eones intentando llevar el mundo en paz, ahora que el mundo me deje en paz a mi. Si no respondo lo que quieres, dime la respuesta antes, o jódete. Si no digo lo que esperas, dime que te lo diga, o jódete.
En todo caso, y para que quede claro, no las culpo. Y tampoco soy machista. Sólo expreso la realidad. Y también dejo claro que no es culpa de ellas el que sólo tengan dos X como cromosomas, donde el Y, que poseen los hombres, es claramente el que ha proporcionado la evolución de las especies en todo sentido.

PS: Puteadas en 3... 2... 1....

REK.

jueves, 18 de agosto de 2011

Postulado de Luz y Sonido


Está comprobado científicamente que la velocidad de la luz, es muy superior a la velocidad del sonido.
También se puede comprobar empíricamente en nuestras casas, y en nuestras vidas.
Cuántas veces nos habremos dado cuenta de aquello? Pocas, quizás, o pocas al menos concientemente.
En realidad a veces uno se detiene a pensar en que la vida es una mierda, pero finalmente te das cuenta que siempre hay algo, o alguien, que vale la pena. Muchas veces te equivocas, es cierto, pero de ensayos y errores aprendemos.
En el último tiempo me he puesto a ver The Big Bang Theory, una muy buena serie gringa, con bastante contenido científico, a veces explicado in situ, para los que no captan nada. Muchas veces me he sentido identificado en cierto aspecto, ya que los protagonistas ven el mundo desde un punto de vista bastante científico, y no comprenden mucho cómo otras personas (humanos inferiores, para ellos), no pueden entender las cosas "tan simples" del universo. Me ha pasado, y creo que es una de las gracias de ser un homo superior, el entender lo que otros no. Sin embargo, yo también puedo ser un "humano inferior" para otras personas, ya que obviamente no domino todos los temas, ni todas las verdades. Eso es lo que nos hace un poco poner los pies en la tierra, como se dice, aunque podamos conservar la sapiencia de que somos más. La naturaleza humana es bastante compleja y bastante simple al mismo tiempo. A veces sabemos exactamente lo que los humanos harán, pero no entendemos por qué lo hacen. Ésto se aplica de forma muy común con las mujeres, donde está demostrado que ni ellas mismas se entienden, ni mucho menos entienden los por qué.
Uno de los primeros indicios de concordancia con éste punto de vista, fue cuando leí los primeros números de la serie The Sandman. Ey, el Diablo fue un ángel, y qué gana con ir comprando almas "como quien compra pescados en el mercado", como el mismo Lucifer plantea? Tener sexo inseguro no sólo es causante posible de enfermedades, sino también de la vida. Muchas de esas "filosofías" de las que siempre me mantuve creyete y compartiendo, pero que nadie más explicaba o nadie más compartía en esencia, aparecieron allí. Y después, cuando ya sabes lo que buscas, es más fácil de encontrar. No estoy haciendo una promoción de The Big Bang Theory, sólo dije que era una buena serie y bien chistosa, que toca temas científicos reales, pero claramente me identifica en cierto modo, lo que me lleva a pensar, tal como me pasó con The Sandman, que hay más personas que ven el mundo desde una arista diferente, una interesante, una concordante con personas pensantes, y que siempre es grato compartir.
Como dije, a veces nos equivocamos, y es claro que así sea, y es justo, de alguna manera, que así sea. Yo en eso me considero alguien de aprendizaje un poco más lento de lo que yo mismo quisiera. No siempre aprendo del error de inmediato. A veces si, pero hago la vista gorda, porque para aprender de los errores, muchas veces conlleva realizar cambios drásticos, que no siempre estamos dispuestos a ejecutar. Pero la idea del mundo y de la vida, al menos para mi, es saber, aprender, y entender más.
He hecho cambios muy abruptos en mi vida, y también otros mas lentos, pero en definitiva el mundo está hecho para los que asumen y aceptan los cambios.
Aceptar los errores también es algo que no sólo nos sirve para aprender, sino para ser mucho mejores. Pero ojo, es diferente asumir o aceptar que se equivocó, a asumir una equivocación que no es tal. Dicho de otro modo, no es lo mismo aceptar que la cagaste, a aceptar obligadamente una cagada que no es tuya, o estando claramente uno en lo correcto.

Se ha postulado y demostrado, que la velocidad de la luz es mucho más que la velocidad del sonido. Y es el motivo por el cual muchas personas nos parecen brillantes, antes de escuchar las huevadas que dicen.

REK.

martes, 16 de agosto de 2011

La Silla y la Mesa

La Silla Y La Mesa

En un cuarto no muy grande, poco iluminado, con mesas dispuestas en forma de U, y una silla con una mesita aisladas de las demás, se encontraba un grupo de personas en silencio. El que estaba en aquella silla y mesa aislada, miraba uno a uno a los que estaban en las otras mesas y sillas. Los miraba altanera y desafiantemente, sin amilanarse por la situación en la que se encontraba, y muy por el contrario, casi riendo de estar en ella. Los demás lo miraban con diferentes tipos de miradas; de odio, de tristeza, de enojo, de satisfacción, y muchas más. El solitario hombre de la silla, sólo los miraba, uno a uno, silenciosamente.
De pronto uno de los de las mesas se puso de pie, y empezó a esgrimir argumentos, a decir frases, explicar algunas cosas ya sucedidas hacía eones quizás. El hombre solitario, no le despegó la vista de los ojos, como tratando de ver en los ojos la verdad de las palabras que decía. Una de las mujeres de las mesas, replicó con enojo, mientras otra apoyaba al primero, indicando con el dedo a aquel hombre solitario. Se miraron entre todos, y guardaron nuevamente silencio, quizás dándose cuenta de que al hombre solitario, le importaba poco lo que ellos dijeran en aquel cuarto en aquel momento. El hombre del medio sonrió.
Otro personaje se puso de pie, en parte recriminando a los que habían hablado antes, y también señalando al hombre solitario, quien permanecía con una inmutable sonrisa en su rostro. Si hubiese podido reír, lo hubiese hecho, pero no tenía ganas de hacerlo simplemente. Le bastaba la sonrisa, para hacerles ver a los demás sus sentimientos y sus ideas. El hombre que se había puesto de pie, siguió su parlamento, y pronto se quedó callado y volvió a tomar asiento.
Una mujer se mantuvo silenciosa, y sólo dijo unas palabras directamente al hombre solitario, sin dirigirse al resto. Miró apesadumbrada hacia la mesa y la silla solitarias, y se quedó en silencio. El hombre del medio, sólo la miró con llameantes ojos de fuego, sin sonreirle.
Muchos y muchas fueron pasando por aquellas mesas y aquellas sillas ordenadas en forma de U. Algunos hablaron, otros callaron. Algunas se pusieron de pie, otras se mantuvieron sentadas. Y el hombre solitario permanecía ahí, inmutable, firme, y seguro de si mismo, de sus convicciones, y de sus acciones, sin demostrar más que su sonrisa irónica, y a veces sus ojos que despedían chispas.
Pasaron horas que pudieron ser días, días que pudieron ser meses, y meses que pudieron ser años. El hombre solitario seguía donde mismo, pero ya cada vez eran menos las personas que se sentaban en las otras sillas. Cada vez menos los que se ponía de pie para decir algo, o reclamar algo. Hasta que no quedó nadie más, excepto una, que llegó al final de todos los demás. Vestida de negro, una sonrisa angelical en los labios, y una mirada casi adorable. El hombre solitario, por primera vez desde que estaba sentado en aquella silla, quitó la ironía de su sonrisa, y le sonrió a ella de forma amable. Ella le correspondió, al tiempo que le dijo:

- Y qué harás?
- Pues ya sabes. Que se jodan, a mi me da igual - respondió él.
- Entonces qué pasará? - dijo ella, un poco extrañada, pero serena.
- Sólo lo que tu sabes. Para eso estás.
- Sí. Pero y qué piensas? - volvió a preguntar ella, con una voz tan dulce como nunca había escuchado aquel hombre.
- Pienso que he hecho bien, y si he hecho mal, ya está. Por mi, se joden, ya dije.
- Bien - dijo ella y sonrió, levemente.
- Bien - reafirmó el hombre solitario, y se puso de pie.

Ambos salieron de la ahora solitaria habitación, pero con rumbos distintos.
Aquel hombre solitario, con las manos en los bolsillos, caminó largamente por un jardín lleno de arbustos y de caminos interminables. Se encontraría con aquella mujer de negro una vez más, pero eso él ya lo sabía, y ella también. Pero aún no era el tiempo.
Y aquella habitación, con sus sillas y mesas ordenadas en forma de U, no existió más, siendo reemplazada por un laberinto de altos y verdes setos, y la silla y la mesa solitarias fueron transfiguradas en una fuente de agua con muchas aves.
Y todos aquellos y aquellas que asistieron y estuvieron presentes en aquel laberinto cuando fue una habitación, recibieron la visita de la mujer de negras ropas, unos antes, otros después, pero todos, al fin y al cabo.

REK.