sábado, 7 de mayo de 2011

Pesadilla Antes de Navidad... (Parte IV)


CUARTA PARTE
De cómo contestamos llamadas equivocadas, y lo creativos que aún podemos ser.

Nadie estaba en su casa, escuchando música, mientras pensaba. Algo había pasado, algo que no le había gustado. Analizaba la situación, los posibles escenarios de hacer una u otra cosa, o no hacer nada, aunque ésta era la opción menos probable de todas. Su cerebro frío ya analizaba las cosas, porque así trabajaba siempre, así funcionaba, y así sería mientras la conveniencia estuviera de su lado.
Estaba en eso, cuando de pronto suena el teléfono de su casa. Fue a contestarlo de malas ganas, no le gustó que lo interrumpiera, aún sin saber quién llamaba. Contestó, y para peor era alguien que había marcado equivocado. Una mujer, la cual se disculpó amablemente. Nadie dijo que no importaba, y se disponía a colgar, cuando la mujer le dijo algo, y él lo respondió. Nadie ni se dio cuenta de cómo se enganchó en aquella conversación con alguien desconocido, pero tampoco le desagradó la idea. La mujer se notaba joven, y era agradable, siempre reía a sus comentarios, lo que siempre lo ayudaba a seguir hablando, sin contar con su sentimiento de ser admirado. Conversaron varios minutos, hasta que la mujer recordó que era a otra persona a quien en realidad estaba llamando, y entre sonrisas se despidió de Nadie, con la promesa de volver a "marcar equivocado". Nadie volvió a su pieza sonriendo, incluso olvidó el asunto que lo había tenido pensando. Simplemente se entregó a la imaginación, tratando de develar cómo sería aquella amable chica que habló con él.
Mientras tanto, cerca de ahí, Abstracta aún se cuestionaba si había hecho bien en contarle a Nadie que ella había conversado con Rebelde unos días atrás. Sabía que esa noticia no le iba a caer bien a su amigo, pero prefirió ser clara en aquel asunto, aún a sabiendas de que podía provocar una reacción en cadena, quizás peor que la anterior y que terminó por definir los actuales caminos que cada uno recorrían. Confiaba en que no fuera así, abogando a que si ya había quedado una embarrada, no tenía sentido hacer otra. Además, ella podía conversar con quien quisiera y sin que le molestara a nadie. Al menos eso pensaba ella. Decidió llamar a Nadie, para juntarse un rato, y así más o menos poder saber si estaba pensando mucho en lo que le había contado, o si simplemente ya no le interesaba. Pero llamó varias veces y el teléfono sonaba ocupado. Se aburrió y no llamó más. Tampoco era que necesitara de forma urgente hablar, así que lo dejó para después.
Pasaron unos días, hasta que Nadie volvió a recibir una llamada de su amiga del "número equivocado". Su alegría y su sentimiento de victoria, se notaban demasiado, y a todo lo que la chica decía, aunque fuera algo tonto, él se reía. Ésta vez conversaron más tiempo, se dieron más datos, y quedaron en hablar proximamente, ahora ya con más claridad en que así sería. Ella había demostrado más interés en él, lo que a Nadie le hizo inflar el pecho, y sonreír solo cuando colgó el teléfono. "Y por qué no?", pensaba para si, mientras volvía al patio a hacer algo de ejercicios. Estaba en eso, cuando volvió a sonar el teléfono, y su madre fue quien lo contestó Sin embargo, la llamada era para Nadie. Contestó, y escuchó la voz de su amiga Abstracta al otro lado de la línea. Hizo un mohín de desaprobación (quizás esperando que fuera su nueva amiga telefónica, y no Abstracta), y la saludó. Quedaron de verse en unos minutos, ya que ella quería salir un rato. Durante su junta, conversaron de todo y de nada. Nadie no le comentó nada de su aventura telefónica. Prefirió guardar esa información para más adelante. Además había otra cosa que quería conversar con ella, y no precisamente de él, sino de ella. Abstracta sospechó que en cierto momento, Nadie iba a sacar el tema que ella le había comentado días atrás, así que para tener mejor opción, abordó primero ella el tema. Conversaron sobre Rebelde, con quien Nadie claramente no estaba de acuerdo con que Abstracta hubiese vuelto a conversar. Sin embargo, lo que había pasado con su tema del teléfono, lo había mantenido más bien distante de ese tema, por lo que no esgrimió argumentos ni nada, y sólo se limitó a decir que ella era dueña de su vida, pero que ella ya sabía cómo era Rebelde, dando a entender que no era una muy buena persona. Ella tomó ésto como una especie de "limpieza" del alma o el corazón de Nadie, ya que había esperado que se pusiera más quisquilloso e incluso más pesado con el tema. Pero como no fue así, se limitó a decir que tenía él la razón, que ella se juntaba con quien quería, pero que todo iría de a poco. Y le dejó claro a Nadie, de que Rebelde no quería saber nada de él tampoco. Terminaron su junta, y volvieron cada cual a su casa, sin pensar mayormente en lo conversado.
Retraído estaba al margen de todos éstos acontecimientos. Estaba más preocupado de sus estudios, y de sus propios problemas, que de los demás. Sin embargo, un tiempo antes él también intentó un acercamiento con Rebelde, pero las cosas resultaron de otra forma. Cuando fue a buscar a Rebelde, éste lo recibió sin problemas, y conversaron de muchas cosas, incluido lo sucedido meses atrás. Habían sido amigos casi desde la infancia, y habían compartido muchas cosas, además vivían cerca, por lo que la idea de volver a conversar y quizás ser amigos de nuevo, no era tan descabellada. A eso, Retraído sumaba de que él tecnicamente no tuvo nada que ver en el problema real, por lo que estaba libre de toda culpa, siendo más bien un "damnificado" de los desacuerdos de los demás. Conversaron y su norte fue volver a reencontrar la amistad. Sin embargo, aquello salió mal. Rebelde puso todo el empeño en que así fuera (se sentía solo, mal que mal), sin embargo cuando dos veces quiso volver a juntarse con Retraído, éste nunca estuvo. Rebelde, entonces, decidió terminar por lo sano, y eliminar por completo todo vestigio de buena onda hacia Retraído. Éste aún se preguntaba qué había pasado, que Rebelde no lo pescó más. Sin embargo, con algunas conversaciones vagas que después tendría con Abstracta, se fue dando cuenta de lo que había pasado, o más bien de lo que no había pasado.
Mucho tiempo antes, Rebelde desde la esquina de su casa, miraba hacia la casa de Retraído, sonriendo. Ya no eran amigos, no se veían, pero Rebelde sabía que de una u otra forma, la vida se encargaría de enseñarle un par de cosas. Eso para Retraído, porque para Nadie, tenía otros planes. Comenzó su andar, pasando por el árbol que cuando niños servía de cobijo para el sol, y poder jugar a la sombra, en los tiempos más felices, cuando los amigos abundaban en el mundo, y todos compartían juegos y alegrías. De reojo miró a la casa de su ex amigo, pero no vio a nadie. Siguió y se fue al paradero de la locomoción. Abordó una micro al centro de la ciudad, y allí se encontró con Leal.
Rápidamente, quizás antes de arrepentirse, Rebelde comentó sus locas ideas a Leal, quien abrió los ojos sorprendida. Sin embargo, cuando Rebelde terminó de hablar, ella guardó un rato silencio, hasta que de pronto y sin pensarlo, dio un pequeño beso a Rebelde y le dijo "Y eso no más?... Seamos más creativos, ésto lo merece". Y sonrío.

Continuará.

REK.

viernes, 29 de abril de 2011

Pesadilla Antes de Navidad... (Parte III)


TERCERA PARTE
De cómo prosiguen los hechos, y la esquina donde convergen el pasado y el futuro.

Caía el sol por las montañas del horizonte. La temperatura aún era agradable. Había sido un día caluroso, en aquel verano. Rebelde se dirigía a su casa, luego de haber estado en la tarde en el centro de la ciudad. Había estado en otro lado anteriormente, con otro grupo de amigos que eran ex compañeros del colegio, con quienes se juntaba a veces también en el portal, en la parte oriente de la ciudad. Había estado con uno de esos compañeros, quien le había presentado a su polola, una chica llamada Leal. Simpática, agradable, seguidora de cómics y animes y series, algo un poco extraño en chicas de su edad, ya que esos gustos eran reservados más que nada a menos edad, al menos en esos tiempos.
Con el correr del tiempo, Leal y Rebelde se hicieron bastante buenos amigos, hasta el punto incluso de llegar casi a gustarse (posiblemente se gustaran, pero nunca lo dijeron ni a ellos mismos). El hecho es que se conocieron bastante, y muchas veces salían solos, a conversar y compartir. De fruto de esa amistad especial, salieron muchas conversaciones, idas a juntas, salidas a ver series, quedadas a ver animé, o compartir ideas del mundillo del noveno arte, y ella fue capaz incluso de regalarle a Rebelde un gran dibujo de uno de sus cómics favoritos. Ese dibujo aún lo conserva Rebelde, en memoria de aquella amistad.
Muchos años antes, Rebelde había comprendido la importancia de la amistad. Siempre o casi siempre solitario, por idealismos y doctrinas de sus padres, nunca compartió mucho con otros niños de su edad. Luego su familia se cambió de casa, y allí con el pasar de los meses fue conociendo a sus vecinos, un poco menores que él, pero que cambiaron la perspectiva que Rebelde tenía del mundo y de la amistad, de salir a jugar, de ensuciarse, de pasarlo bien. En ese tiempo, se forjaron las principales amistades que Rebelde al final tendría durante toda su vida, aunque en ese tiempo no lo sabía, ni menos lo sospechaba. Empezó en aquel tiempo a conocer lo que era echar de menos a amigos, a amigas, a personas al fin y al cabo. Toda una etapa que desde más niño, Rebelde se había perdido, y que ahora estaba descubriendo. Aunque cuando fue más viejo, comprendió que sólo era el tiempo justo para ello. Que cada cosa, cada situación, cada persona, llega a nuestras vidas en momentos precisos y específicos, por razones también precisas y específicas, sólo que debemos pasar por más cosas para entenderlo de esa manera.
Muchos años después, Abstracta estaba inquieta en la pieza de su casa. Pensaba sobre cosas que la verdad no le gustaba mucho recordar. Algo le incomodaba de esos recuerdos, pero algo la hacía seguir pensando en aquello. Su mente se remontaba a tiempos atrás, donde compartió con alguien, donde vivió experiencias de amistad con alguien que ella sabía que le entrego mucho, y que ahora con el paso del tiempo, sentía que había actuado mal con esa persona. Después de mucho analizar y recordar, decidió que quizás era tiempo de arreglar en algo las cosas. Con un poco de temor por un rechazo abrupto, y unas ansias también por saber de aquella persona, Abstracta tomó las llaves de su casa y salió a la calle. A los minutos de caminar, llegó a la casa de Rebelde. Estaba nerviosa, pero también ansiosa, y llamó. Rebelde al abrir la puerta verla, interiormente se emocionó, pero exteriormente sólo mostró un rostro frío y distante. Se saludaron, algo formal, sin una muestra de aquel cariño que antes se habían tenido. Abstracta le pidió una conversación a solas, a lo que Rebelde accedió.
Ambos aclararon algunos puntos, se dijeron algunas cosas (algunas no muy agradables), pero finalmente conversaron. De su vidas, de lo que hacían, de lo que había pasado, y lo que no había pasado. Fue un intercambio de ideas sano, aunque quizás debió darse mucho tiempo atrás, pero al menos se había dado. Después de la conversación, cuando ya Abstracta debía volver a su casa, se despidieron en una esquina en medio del camino hacia las casas de ambos, y quedaron en verse de nuevo prontamente, aunque sin compromiso alguno. Quizás para comenzar de nuevo, o quizás para seguir lo que se había truncado. Ni ellos mismos los tenían claro, pero ni siquiera necesitaban claridad. Sólo necesitaban la voluntad y las ganas de conversar de nuevo. Y eso ya había empezado.
Por aquella misma esquina, mucho después, Rebelde pasó para ir a su casa a llamar a una amiga. Había estado haciendo planes, buscando ideas, quitando, añadiendo. Hasta que al final había conseguido una idea más o menos clara de el procedimiento que iba a hacer, y de cómo hacerlo. Sin embargo, no podía solo. Necesitaba un favor, y sólo una persona sabía que lo iba a ayudar: Leal.

Continuará.

REK.

lunes, 18 de abril de 2011

Pesadilla Antes de Navidad ... (Parte II)


SEGUNDA PARTE
De cómo vivimos el futuro, y lo que ideamos en el pasado.

El sol calentaba el suelo y el aire de la ciudad, en aquella calurosa primavera. Las personas recorrían la ciudad aquel viernes con sus diferentes fines y destinos, muy probablemente sin preocuparse de los demás. La ciudad en aquellos tiempos estaba llena de gente que caminaba apresuradamente para todos lados, estresados, llenos de problemas y deudas, y con poco tiempo como para siquiera mirar alrededor.
Rebelde y Vital caminaban por un sendero de gravilla en un parque de la ciudad, tomados de la mano, luego de haber tenido una conversación a la sombra de los añosos árboles y en medio del fresco viento primaveral. Llevaban un buen tiempo de relación, y habían pasado bastantes cosas en ese periodo. Algunas veces incluso estuvieron a punto de terminar, pero algo más fuerte que las discusiones del cada día, los hacía validarse como personas y como pareja, y seguir juntos. Su relación se había estabilizado en el tiempo, y siempre que estaban juntos eran felices, se divertían, lo pasaban bien. Rara vez peleaban, aunque a veces discutían pero suavemente.
Aquel parque los cobijó muchas veces en sus regaloneos, en sus conversaciones, en sus silencios. Era habitual que pasaran por él, por sus caminos sombreados por frondosos árboles. Se dirigían hacia la ciudad, la parte más convulsionada, y aunque técnicamente el parque estaba dentro de la ciudad, era como un oasis de tranquilidad dentro de la bulliciosa ciudad.
Llegaron a una esquina, doblaron hacia la izquierda, y siguieron caminando por la vereda, ya no por el parque, sino por la ciudad, rodeados de vehículos, de personas, de ruido, de "vida". Era el momento menos esperado, ya que pronto debían separarse al menos por un tiempo, sin verse, sin besarse. Llegaron a una estación del ferrocarril subterráneo, pero sólo se quedaron en la entrada conversando otro poco más.
De pronto desde la escalera que subía a la superficie, Rebelde vio algo, más bien a alguien, y se quedó mirando en silencio. Ese alguien terminó de subir la escalera, y salió hacia la calle, en dirección poniente. Rebelde miró un rato, hasta que se perdió de vista entre el gentío. Vital notó ésto, pero no dijo nada. Sólo miró a Rebelde, con la esperanza de que él le aclarara lo que había pasado. Él no tuvo problemas, sólo se limitó a decir una referencia de quien era el "alguien" que vio. Vital asintió con la cabeza y con una sonrisa, y se despidieron efusivamente. Rebelde vio como su pareja bajaba por las mismas escaleras hacia la estación, hasta que ya no pudo verla más. Entonces respiró hondo (los recuerdos ya lo estaban inundando interiormente), y enfiló hacia la misma dirección que ese "alguien" había tomado, pero pausado y con mucha calma, sin apurarse en su caminar.
Muchos años antes, cuando el mundo era más simple, y las personas también eran más simples y entregadas a otro valores, Rebelde caminó por aquella misma calle, con otras ideas en la mente, con otras prioridades, pero con la misma determinación de siempre. Iba a un portal, un lugar donde habían muchas tiendas de diferentes cosas, y que servía generalmente para zonas de reuniones entres jóvenes seguidores de diferentes tendencias ya sea musicales, culturales o sociales. Tenía amigos ahí, se juntaban y lo pasaban bien, conversando y compartiendo sus cosas, sus gustos y sus ideas. Sin embargo, Rebelde tenía otras ideas en la cabeza, unas no muy normales, por decir algo.
Rebelde siguió caminando, y llegó al portal, donde encontró al grupito de amigos y amigas que había hecho allí. Rápidamente comenzaron a conversar a reír, pero él siempre tenía algo en mente, ESO en mente... Le daba vueltas en la cabeza, pero no podía encontrar una solución.
Pasaron mucho días, y Rebelde a veces salía a juntarse con sus amigos del barrio, esos que nunca lo abandonaron, pero que él abandonó un tiempo, aunque todo eso ya estaba conversado y sin problemas. Otras veces volvía al portal, para reír con su otro grupo de amigos, mucho más diverso en edades, costumbres y personalidades.
Abstracta estaba en su casa, junto a su madre en la mesa conversando sobre un tema doméstico, cuando sonó el teléfono. Se puso de pie y fue a contestar; era Nadie. Hablaron un rato, y quedaron de juntarse en unas horas más, para ir a comprar unas cosas que Nadie necesitaba. Colgó, y volvió a sentarse con su madre.
Retraído conversaba con su hermano Reservado. Nunca habían sido grandes hermanos, pero siempre se apoyaban como tal. Peleaban, discutían, pero también se unían y tenían muchas cosas en común, y el tiempo se encargaría de demostrarles que tenían muchas cosas más en común de lo que ellos pensaban. Su conversación era banal, sin importancia alguna, menos para el futuro. O el pasado.
Abstracta salió de su casa, para ir a buscar a Nadie como habían acordado. Se saludaron, y emprendieron el camino a tomar la locomoción colectiva, hablando animadamente.
Rebelde como era una de sus costumbres, llegó donde sus amigos de aquel portal, con la mente despejada, aunque si con mucho calor. Sus amigos lo recibieron, pero él se dirigió a conversar con una de las chicas que era la que más le interesaba o le llamaba la atención. Era menor que él, y en ciertos aspectos se notaba. Pero siempre conversaban, y en buena lid. Estaban intercambiando historias, de sus vidas, de sus quizás aún cortas vidas, nada importante tal vez, pero si interesante. De pronto, ella empezó a contarle una historia, de ella y una amiga, cuando a Rebelde se le repercutieron esas palabras en su mente: "una amiga", y sonrío con una sonrisa que no se le veía hacía muchos meses. Su amiga intrigada preguntó el por qué de aquella sonrisa casi irónica o malévola, pero él sólo se limitó a responder que no era nada importante, y siguió conversando con su amiga, quien no creyó mucho en la respuesta que recibió.
Abstracta y Nadie caminaban por el centro de la ciudad, esa bulliciosa ciudad.
Retraído estaba en la puerta del jardín de su casa, mirando como jugaban unos niños en la calle.
Y Rebelde, caminando por una calle de pavimento gris, y sonriendo como lo hizo con su amiga, murmuró: "Una amiga. Eso es. Ahora.... Ahora se cómo hacerlo". Y siguió caminando hacia su casa, con su mente trabajando hasta hacer saltar las sinápsis ideando algo.

REK.

martes, 12 de abril de 2011

Pesadilla Antes de Navidad... (Parte I)

PRIMERA PARTE
De como recorremos la ciudad, y las decisiones que tomamos.

Una vez alguien dijo que las venganzas no son justificadas en ninguna forma, que nada puede hacer que una venganza sea válida. Sin embargo, muchas personas de éste mundo piensan de otra forma.
Corrían los años 90, otros tiempos, otras ideas, otros pensamientos y sentimientos. Una época diferente a la que vivimos hoy en día. Ya habían pasado los fríos días de invierno, y la primavera ya comenzaba a hacerse presente, con el consecuente cambio de ánimo de la gente, que pululaba por la ciudad justificando sus vidas en ésta ciudad cada vez más convulsionada.
Alguien caminaba por un parque, solitario, hundido en sus pensamientos, en sus recuerdos quizás. Analizando tal vez hechos de su vida, o de los demás. Quizás deambulaba sólo por el gusto de hacerlo, sin una razón tal. Sin embargo, dentro de esa persona existía un corazón que no era como el de antaño. Y ese corazón, latía con sentimientos encontrados, desde hacía mucho, mucho tiempo. Ese corazón que alguna vez albergó muchos sentimientos, muchos ideales, mucho amor, amistad, fraternidad y hermandad, ahora destilaba rabia, y todos esos buenos sentimientos, estaban opacados bajo una protección casi impenetrable. Pero así debía ser, según los pensamientos de éste personaje.
Amaba las caminatas por los parques, pero ya no como antes. Era como que hubiese perdido un cierto sentido, un "algo", y ya no era igual. Las cosas hacía muchos años no eran igual para él, peor ya estaba habituado a su nuevo ser, le gustaba, le agradaba ser quien era. Aunque no renegaba de su pasado, claramente era lo que lo forjó, y así se sentía bien, aunque muchas cosas no le gustaran al 100%.
En otro punto de la ciudad, otra persona, de sexo femenino, caminaba en dirección a su casa. Pensaba sólo en que llegaría a descansar, luego de un día cansador. Su pasado no le preocupaba, vivía del presente. Era de las personas que puede olvidar rápido, y eso le reportaba muchos beneficios a corto y largo plazo. Llevaba en una bolsa unas cosas para la hora del té, que era un momento de máximo relajo que le encantaba disfrutar. Por un instante, quizás al ver una piedra, una esquina un árbol, tuvo un flash en su cabeza, un vago recuerdo de algo, pero algo que quitó de su mente de inmediato, no porque quisiera hacerlo, sino porque de cierta forma le convenía. Y por su forma de ser, no tuvo mayor problema en lograr alejar ese pensamiento tenue. Así llegó a su casa, siempre tranquila, siempre correcta, pero interiormente guardaba algo de esa sensación de recuerdo.
Un tercer personaje, masculino, disfrutaba en su casa de un programa de televisión. Su mayor preocupación, era el qué dirán los demás. Era especialmente poco astuto, y la verdad es que su vida giraba entorno a un mundo casi imaginario en su mente. Era inteligente, pero era muy despreocupado de la realidad, y de casi todo en general. Tenía sus principios claros, aunque muchas veces los quebrantaba por alguna razón específica o poderosa. Sin embargo, hacía tiempo que se sentía virtualmente solo. Tenía a su familia, su hermano, un par de amigos y amigas, pero igual sentía que le faltaba algo. Quizás lo había perdido? O quizás lo iba a perder? La verdad a veces pensaba eso, pero no le importaba demasiado.
El cuarto personaje de ésta historia, era un ser lleno de una maldad especial e el corazón. Podía joderse a quien quiera, y sentir el menor remordimiento, y podía recurrir a cualquier truco o artimaña para conseguir algo. Estaba en una esquina, cerca de su casa. Pensando? No. Sólo mirando pasar el mundo a su al rededor, porque así funcionaba su mente, todo era en torno a él, todo era de él, y así lo mantenía. Tenía amigos, y muchos, y siempre salía y lo pasaba bien, pero los años le enseñarían que ser a veces el malo, conlleva ciertas reacciones y ciertas repercusiones que siempre hay que tomar en cuenta.
En una silla, olvidado por todos, había un personaje diferente. Siempre silencioso, tenía un problema que siempre lo había hecho mantenerse un poco alejado de los demás. Pero el problema se lo hacía solo, nadie tenía problemas con él. Sin embargo, su timidez quizás, un día rendiría frutos. Era cosa de esperar.
Nuestro primer personaje, caminando por aquel parque, de pronto llegó a una esquina. Se detuvo y miró a su al rededor. Observó árboles, la gravilla bajo sus zapatillas negras, el viento que corría aún llegándole a la cara. Fijó la vista en un punto inexistente pero específico. Y de pronto pensó "Un día, lo haré". Y en ese momento, sin pensarlo más, así lo decidió. Y siguió caminando con una leve sonrisa en sus labios...

Continuará...

REK

jueves, 31 de marzo de 2011

Ira

Símbolo de los Red Lantern Corps, portadores del anillo rojo, inspirados por la furia y la ira, los más alejados de la cordura y voluntad, dentro del espectro emocional. (Cómics de Green Lantern)

Escuchas tambores en tu interior (baBUM baBUM baBUM)...
Tu sangre se convierte en un plasma ardiente...
Ves todo ROJO...
La ira te consume el corazón y el alma literalmente...
Eres capaz de hacer cosas que en condiciones normales no podrías...

A quién no le ha pasado? Imagino que a mucha gente.
Yo soy un tipo por lo general tranquilo, lo que no significa que no pueda entrar en éste estado de ira o enojo. Y lamentablemente me es fácil entrar ene se estado de tambores. Creo que hay momentos donde ni el más específico de los controles internos puede calmar esa furia que nos invade y nos hace ver todo rojo. Otras veces alcanzamos a controlarnos, y quedamos como se dice "con la bala pasada", pero en el transcurrir del tiempo quizás nos damos cuenta de que era mejor así. En otras circunstancias, claramente el estado de furia era lo mejor.
Recuerdo una vez cuando yo iba al colegio, en 2º Medio creo. Había un tipo que era el clásico matón del curso, el que sólo de palabras le tiraba la bronca a medio mundo, y ese medio mundo le "temía", pero que nunca se le había visto pelear con nadie para demostrar ser "el jefe" (peleas como las de antes, no como las peleas de escolares de ahora que dan vergüenza ajena). Yo tenía un libro de Ciencias Ocultas, un número difícil de conseguir. Lo llevaba para leer y mirar en esos ratos tediosos de clases aburridas. En uno de los recreos de la mañana, estaba yo con mi libro y de pronto sin provocación de por medio, éste "matón" pasó corriendo y me lo arrebató de las manos, prosiguiendo con su carrera por los pasillos frente a la sala de clases que nos correspondía. Todos miraron, otros exclamaron los clásicos "ooohhhh"... Pero en mi interior, sólo alcancé a escuchar uno o dos "baBUM", y me lancé corriendo detrás de él, y me tiré encima literalmente por la espalda, cogiéndolo de sorpresa obviamente. Lo empujé contra una de las murallas, y le arrebaté MI libro, al tiempo que le lanzaba palabrotas y amenazas de que no lo hiciera más, mientras yo sólo veía rojo. Los "oohhhh" fueron cambiados por "uuhhhh" y todos atónitos, en especial el agresor ahora agredido. No atinó a nada. Yo lo solté, y me fui de ahí, aún escuchando tambores en mi cabeza. No medí las consecuencias, no pensé en la reacción de él, sólo me llené de furia y ataqué, en el principio más básico e irracional de lo animal que tenemos. Afortunadamente para mi, no reaccionó. No hizo nada, seguramente aún perplejo por lo que yo hice, algo que alguien como yo jamás hubiese hecho en su normalidad, salvo con furia, pues ni siquiera con rabia, que es algo diferente. Fue comentario en el curso lo sucedido, pero él no lo tomó tan mal como yo esperaba (claro, después de irse el rojo de mi cerebro, comprendí que mi integridad física corría peligro, probablemente). No hizo nada. Sólo supe que comentó que yo lo pagaría. Pero nunca fue así. Pasamos unos días sin pescarnos, pero después fue todo normal en el curso. Aunque ya no era el "matón" de siempre, pues se había visto superado, vulnerado, y eso sirvió para que los demás también le perdieran el "respeto" que le tenían. Pero todo quedó así, sin más que eso.
Uno de los momentos de furia que me gusta del cine, es el de Anakin Skywalker, cuando su ira y su rabia (y también su miedo), lo llevan a cometer actos extremos y criminales, los que en estado normal jamás siquiera soñó hacer. Y después cuando es capaz de atentar contra la propia persona que ama, y enfrentarlo a su propio amigo y mentor, proceso que terminó por convertirlo en el malvado Darth Vader. La ira lo consumió, le hizo hervir la sangre en plasma, y aunque claramente escuchó más que tambores, quizás tenía partes de razón justificada en sus actos. Actos que no son buenos, son malos, pero que terminan por definir su futuro, como quizás alguna vez se ha definido nuestro propio futuro, en actos de rabia o de ira.
Son muchas las veces que en mi vida he visto todo de rojo, y la sangre me ha hervido en las arterias y venas, y he hecho cosas o dicho cosas que no haría o diría de forma normal. Siempre he dicho que soy un tipo polvorita, estalla con facilidad, pero controlado. Aunque cuando llegan los "baBUM" no paro, no me detengo. Y me imagino que es algo que le pasa a mucha gente en este mundo.
Últimamente me he estado llenando de rabia (un estado alterado, precursor de la ira, pero más controlado aunque menos pasajero). He tratado de controlarme, y hasta ahora lo he hecho. Hay situaciones y "gente" en que sólo queda actuar con rabia y con ira contra ellos, y a veces me gustaría hacerlo, no crean que no. Los medios por los cuales nos movemos en éste mundo actual son tan diversos, como diversas son las formas en las que nos pueden molestar, dañar, o aburrir algunas cosas, y cuando digo "cosas" puede incluir "personas". Al menos los últimos días ha pasado un poco la rabia, el aburrimiento de tanta tontera que se dice y que se inventa. Así como uno puede entrar en la rabia y la ira, hay "gente" que tiene una facilidad enorme para ser imbécil (la gran mayoría), y dañar a otros, involucrar a otros, para desquitarse, o "vengarse" de uno. Yo soy de los que justifico la venganza cuando corresponde, pero de manera directa, no contra terceros. Pero como dije, ya éstas cosas hasta ahora están pasando, y estoy más calmado, aunque tranquilo no. Y que sepan, pues no solo entro en estado de furia cuando me hacen algo a mi, también puedo hacerlo cuando dañan o molestan a la gente que quiero, especialmente a quien amo.
Creo que la ira es una de las cosas que nos recuerda lo animales que somos aún, que a veces comentemos esos actos de irracionalidad porque por mucho que queramos ser humanos, aún somos animales en el fondo. Eso me descoloca, pues me gusta ser centrado, me gusta saberme y sentirme más que humano, pero también me gusta en cierta forma, esa descomunal fuerza que proviene de sentimientos y emociones fuertes, como la ira. Es algo extraño, pero me gusta. Aunque vivir con ira no podría, a veces si extraño esas explosiones de sangre ardiendo dentro de uno, ya que hace mucho no tengo esos accesos a ese incontrolable pero poderoso sentimiento o sensación.
Ahora, más calmado. Tranquilo? No.
Y cuando tenga rojo en los ojos, teman. Quizás no siempre me controle.

REK.

domingo, 31 de octubre de 2010

All Hallows Eve

HALLOWEEN



Es interesante como en éste país llamado Chile, se manifiesta el populacho en contra de una celebración como el Halloween. La verdad a mi no me molesta, es una fiesta, la gente se disfraza, grandes y chicos, y lo pasan bien. Se piden y regalan dulces, o se hacen travesuras, las que nunca llegan a una agresión como tal, son más bien juegos inocentones, como “castigo” por no cooperar con los dulces. Qué hay de malo en Halloween? Yo al menos no veo nada más. Pero claramente hay gente que le quiere ver la quinta pata al gato.
Pero… Qué es Halloween? Qué se celebra? Qué se recuerda? Es una Fiesta? Veamos de qué se trata Halloween, o la llamada Noche de Brujas.
Halloween en la actualidad es una fiesta que se celebra principalmente en Estados Unidos, la víspera del Día De Todos Los Santos, es decir, el 31 de octubre en la noche, pero que desde hace muchos años se ha ido expandiendo a otras latitudes, debido al cine, la globalización, y a la información rápida que se tiene por Internet.
La Celebración de Halloween tiene un origen celta, en el llamado Samhain, que era la celebración del término de la temporada de cosechas. Se hacía para agradecer por las buenas cosechas del año, y además servía para terminar y comenzar un nuevo año celta, lo que acarreaba el consecuente balance de ganado y alimentos para aguantar el invierno. Coincidentemente con la fecha del Samhain (final de octubre, principios de noviembre), según la tradición celta, la línea que separaba a “éste mundo” con el “otro mundo”, se hacía mucho más estrecha, por lo que los espíritus podían traspasar esa línea y llegar a nuestro mundo. Claramente los espíritus “buenos” eran halagados, y eran esperados los espíritus de los familiares ya partidos. Pero los espíritus “malos” eran rechazados. También se cuenta que se realizaban “sacrificios”, los que eran de animales, en agradecimiento también por el desarrollo de éstos y la abundancia de carnes, así como de las cosechas.
Cuando el Imperio Romano llegó a los territorios de la isla, y a los de los celtas, fueron asumiendo éstas costumbres, además que los propios romanos ya poseían una fiesta del fin de las cosechas, en honor a la diosa romana Pomona de los árboles frutales, por lo que ambas tradiciones no tardaron en fusionarse.
Además, con la llegada del cristianismo, que querían que todo fuera de su religión, y éstas celebraciones tradicionales eran consideradas “paganas” por ellos, todo se fue enredando, ya que para los cristianos a principios de noviembre se celebraba la fiesta de Todos Los Santos , por lo que todo comenzó a converger en una sola celebración en la isla. Para quien no lo sepa, la víspera del día de Todos Los Santos en inglés se llama All Hallows Eve (de Evening), que es de donde proviene la palabra Halloween.
En resumen, Halloween en sus orígenes era una fiesta para celebrar lo bueno de las cosechas, comenzar un nuevo año de las mismas, y se mezcló con festividades cristianas y romanas del día de Todos Los Santos. Éstas costumbres fueron llevadas finalmente por los inmigrantes irlandeses que llegaron a Estados Unidos, tras la llamada Gran Hambruna de 1840. Los norteamericanos no se hicieron de rogar y adoptaron ésta tradición, que es la que más o menos se mantiene hasta nuestros días, con algunas diferencias obvias, acorde a los tiempos actuales.
La tradición de disfrazarse, si bien se atribuye al comercio de gringolandia de principios del Siglo XX donde comenzó la idea de celebrar Halloween de forma masiva y disfrazado, también puede corresponder a la tradición antigua, donde la gente de vestía de seres malvados, para espantar o ahuyentar a los espíritus malignos que cruzaban la línea divisoria entre los mundos en el Samhain, y así dejar sólo a los amigables o benévolos.
Las tradicionales calabazas de Halloween, provienen de la leyenda de Jack O’Lantern (que así se llaman las calabazas de Halloween hoy en dia), que según la los celtas, se trata de un granjero tacaño y avaro, además de mentiroso y que siempre engañaba a sus vecinos con trucos y tretas. Un día Jack, como se conocía, estafó al mismísimo Diablo (quien advertido de aquel singular personaje, había asistido al pueblo para ver si era tan mala persona como se decía), donde para capturar su alma, el Demonio debería esperar 10 años. Sin embargo, el destino se llevó a Jack antes de que se cumpliera el plazo, por lo que no podía ir al Cielo, ni al Infierno (por no cumplirse el trato de 10 años con el Rey del Inframundo), por lo que Lucifer lo condenó a vagar eternamente entre los mundos, guiado solamente con la luz que le daría un trozo de carbón ardiente dentro de un nabo hueco, que posteriormente derivaría en las calabazas con rostros y una vela dentro, ya que las calabazas al ser más grandes son más fáciles de trabajar.
La frase de Trick Or Treat en inglés, parece derivar de la misma costumbre de Jack de hacer tratos con la gente, tratos que siempre iban en beneficio propio, y ante la negación de aceptar el trato, se realizaba el susto, o la travesura, que es lo que más se asemeja a lo que hoy en día es el “truco o travesura” que realizan los niños, ya que al no entregárseles dulces, lanzan huevos, espuma de afeitar o algo similar, a las casas de la gente poco cooperadora. Esto es como un “castigo”, aunque claramente es una inocentada, nadie ha matado a nadie si no le dan dulces.
Aunque tuviera un origen quizás mezclado con algo sobrenatural, la celebración de Halloween en la actualidad no tiene nada que ver con invocaciones demoniacas, brujas haciendo maldiciones, o zombies invadiendo la ciudad como si fuera un Resident Evil. Es una fiesta, eso quiere decir que es para celebrar y pasarlo bien. Pero volviendo a Chile, acá muchos y muchas aún patalean porque esto se hace en Chile, pero según veo sólo son opiniones en masa, no individuales, así mismito como le gusta a la Iglesia. La gente no se informa, opinan lo que opinan en la tele, es decir, tienen que pensar y desarrollar y opinar por ellos.

Veamos los clásicos argumentos que dan, para rebatir a Halloween en Chile:

- No es una fiesta ni una tradición chilena: En efecto, no lo es. Pero por qué dan ese argumento?. Acaso la Navidad, por ejemplo, es chilena? Jesús nació en Chile? Creo que no. Entonces por qué debemos aceptar la Navidad, si tampoco es chilena? Y el Conejo de Pascua? Nunca he visto ni he sabido de un conejo que sea ovíparo, y menos que sus huevos sean de chocolate y envueltos con papel de colores. Pero lo aceptamos sin problemas. Por qué? Porque son tradiciones “bonitas” y además son de la iglesia, claramente no se pueden discutir. El argumento no tiene ninguna validez. Halloween es tan extranjero como la Navidad. Según eso, o celebramos las dos, o no celebramos ninguna. Pero la iglesia…
- Es una fiesta demoniaca, o satánica: Ya vimos que no es así, y que en su origen celta era para dar término y agradecer la temporada de cosechas. Es como que nosotros dijéramos que el Año Nuevo que celebramos en la actualidad es algo satánico. Sin pies ni cabeza… - Es una “fiesta pagana”: Y qué tiene que lo sea? En alguna parte dice que “pagano = malo”? Creo que no. Y creo que los que opinan eso, ni siquiera saben qué diablos significa la palabra “pagano”. Para quienes no sepan, “pagano” se refiere por lo general a personas que creen en el politeísmo, y/o que no consideran a la Biblia como un Libro Sagrado y mucho menos que cuente los orígenes de su propia especie. Eso no significa que seas malo si eres pagano. Creo que el común de la gente, considera “pagano” a todo lo que no es cristiano, y por ende es malo. Ya sabemos, la iglesia…
- Los niños se disfrazan de monstruos: La idea de disfrazarse es para pasarlo bien, para que no sea monótono, y para que haya una sana competencia entre los niños para ver quién recibe más dulces por tener el mejor (o más terrorífico) de los disfraces. Es un disfraz, es un juego, es una fiesta. Por qué deberíamos permitir que se disfracen las niñas, por ejemplo, de hadas, cuando sabemos que también hay hadas malvadas?
- Deberíamos celebrar cosas nuestras, no cosas extranjeras: OK, celebremos cosas nuestras. Alguien sabe siquiera qué celebramos el 18 de Septiembre? Alguien sabe cuándo fue el Combate de Punta Angamos, para que lo celebremos, y que sepa por qué deberíamos celebrarlo? Alguien sabe por qué la calle "10 de Julio" se llama así? Todos esos que dicen que celebremos algo chileno, me imagino que lo saben. Así como saben todas las celebraciones mapuches que puedan haber, ya que ellos son los que estaban en éstos territorios a la llegada de los españoles. Pero, dudo que sea así.
Entonces de qué me hablan éstas personas? Creo que sólo son borreguitos que dicen y opinan de acuerdo a lo que ven en la tele, lo que escuchan en la radio, lo que leen en una portada de un diario, lo que comenta la vecina, o la casera de las papas en la feria. Y no son capaces siquiera de informarse (ahora hay miles de opciones de ello), como para emitir un juicio o una opinión reposada y con criterio. La iglesia siempre prefiere los borreguitos que se mueven en masa, y no los pensamientos individuales, porque estos últimos son peligrosos, van contra los principios de su propia existencia como religión, pero al final no se dan cuenta que sólo se inmiscuyen en temas cotidianos que no tienen por qué meterse, y que cada cual es dueño de opinar y decidir lo que mejor le parezca, pero siempre informado, siempre con base, siempre con hechos.
Y por último, como resumen a todos esos argumentos tontos y sin sentido... Por qué el Viejo Pascuero usa traje y anda abrigado y con gorro, si en Diciembre en Chile es VERANO? Por qué usamos Pinos Navideños, y con nieve, si en Diciembre en Chile es VERANO?

REK.

lunes, 4 de octubre de 2010

DOS

Simplemente "DOS"

La verdad no me esperaba llegar a éstas instancias. No porque no tuviera fe o ganas, sino porque no estaba en las visiones del futuro ver más allá de lo evidente y nunca vi ésto. Me gusta, claro.
Soy feliz, dentro de lo que las posibilidades me (nos) entregan. Se que las cosas podrían ser mejor, o quizás peor. Quizás pude nunca concoerte. Te imaginas? Creo que todo conjugó para que fuéramos lo que somos, y aunque sin nombres, sin apellidos, somos lo que queremos y deseamos ser. Agradezco de forma infinita la cadena de sucesos que me llevó a conocerte, a compartir contigo, a quererte y amarte de la forma que lo hago.
El tiempo a veces nos juega en contra, pero también nos ha jugado a favor. Y claro que hemos pasado momentos complicados, donde pareciera que la llama que nos mantiene apenas se ha convertido en una chispa, pero esa chispa no se ha extinguido nunca. Al menos de mi parte. Al final siempre hemos aprendido a llevar los problemas (con paciencia y amor, claro), y hemos seguido adelante. Algunas veces vi un precipicio en el tiempo, en nuestro tiempo, pero al final siempre hubo un puente que logró conectarnos, y seguimos hasta ahora. Por cuánto tiempo más? No lo sé, y creo que no me importa. Desde el principio dijimos y acordamos no mirar en la senda del tiempo hacia adelante, sólo hacia atrás para aprender más uno del otro, y de nuestros errores, y que el futuro seguría su curso fuere cual fuere.
Recuerdo muchas cosas, miles de ellas. Largas caminatas, largos viajes, compenetraciones, amor, discusiones (por qué no?), salidas, abrazos, besos, palabras.. He pasado gratos momentos contigo, en todo sentido, he aprendido de ti, a admirarte por lo queeres, porlo que fuiste y por como eres conmigo. Eres excepcional, y por eso te amo. No podría ser como tu, no tengo pasta, pero soy quien te ama, y quien lo hace porque quiere, y con la convicción de un amor puro y real.
Podría expandirme por horas, en cómo nos conocimos, en cómo se fueron dando las cosas, pero esoen parte ya lo he hecho, y tu lo sabes mejor que nade. Basta con decir que agradezco que ese viaje que planeamos alguna vez antes de nuestro tiempo, nunca se realizara.
No se cuánto tiempo más dure ésta historia, sólo se que quiero que siga durando, porque te quiero seguir amando. Gracias por ser tu, y por hacerme ser yo.
Te amo, vampirita de mis sueños que se hicieron realidad.

REK.