domingo, 29 de octubre de 2017

Falsas Promesas

Aunque también podría titularse "Promesas Vacías", ya que no tienen un sustento real, ni menos un argumento válido, ya que claramente todo es mentira, y las mentiras no tienen "peso", salvo para quien las usa, en el fondo.
Una vez un hueón que conocí hace muchos años, y a quien le gustaban las palabras bonitas y la verborrea, dijo una frase que aún recuerdo: "es bueno construir castillos en el aire, lo malo es intentar vivir en ellos".
Claramente se refería a las ilusiones, a cuando tu crees que las cosas son de una forma pero en realidad, y quizás a sabiendas, son de otra. Pero también se aplican a las mentiras, pues quien miente debe seguir viviendo con esa mentira para siempre, pues debe cubrirla de todas las formas posibles, para que nunca se sepa la verdad. Lo cual es penoso, en cierto aspecto.
Yo no podría vivir de mentiras. No digo que nunca haya mentido, o que en el futuro no lo haga tampoco, eso no se sabe. pero "vivir" de mentiras, que tu vida completa sea basada sólo en mentiras, no. O sea, cómo? No podría. Quizás por eso vivo como vivo, la manera en que he vivido, y probablemente la manera en que viviré.
No es que haya sido, ni sea, ni seré, perfecto. Como dicen ciertas personas que, claramente, no me conocen. Solo he vivido mi vida de la forma que se me ha dado, y también he querido, dentro de lo poco que podemos elegir de ella. No ha sido una taza de leche, o un viaje quieto sobre aguas mansas. Ciertamente que no. Pero no he basado mi vida en una seguidilla de mentiras, como otras personas.
Pero volviendo al punto. Cuántas veces he escuchado la frase "no te haré daño"? Ya ni lo recuerdo, y probablemente mientras más lo escuchas, menos sentido tiene. Al final y con los años, te das cuenta que todas esas personas (mujeres), que te dijeron "no te haré daño", son las que más daño te hacen. Ironía? No lo sé. Extraña coincidencia? No lo creo. Sólo creo lo que se y he visto, y vivido. Qué cuesta mantener esas falsas promesas? Por qué mejor no decir nada, antes que una mentira.?
Nunca lo entenderé.
Por lo mismo no creo en la gente.
En nadie.
En nada.
Es mejor así, dentro de todo. Todas las cosas que he vivido, que me han hecho vivir, llegan a hacerme quien soy hoy en día. Para bien, o para mal. Y vivir de mentiras, no es una de ellas. Los años, y las personas (de mierda), me han enseñado lo que comenté; que no debo confiar en nadie. Todos te pueden apuñalar por la espalda, mientras te están jurando que no es así.
Una vez, hace mucho tiempo, en una galaxia muy muy lejana, yo amaba (o creí amar?) a una mujer. Y esa mujer me falló. Después de tiempo juntos, cuando yo, imbécilmente, le estaba declarando mi amor, ella estaba preparando las cosas para venir a la capital (era de provincia, obvio). Yo sin saberlo, claro. Pero al día siguiente, cuando venía en viaje a juntarse con "el otro" (aunque la verdad es que yo era "el otro", pero da igual a estas alturas), lo supe. y trate de sacarle palabra,s pero no pude. Sólo me quedé con la promesa hecha la noche anterior de que "volveríamos a hablar". Pero yo sabía que estaba acá. Se imaginan el infierno que fue ese día para mi? Sabiendo que la mujer que quería, que amaba, estaba tan cerca mío, pero con otra persona?Es terrible. Te sientes mal, tienes ansiedad todo el día. Lo único que quieres es saber qué pasa (aunque ya lo sabes, y es peor). Mil cosas pasan por tu mente, incluso hasta te cuestionas tu mismo, culpándote de algo que eres libre. Una tortura para el alma, para la mente, y el "corazón", como le dicen.
Y después, años adelante en el tiempo, y sabiendo la historia, otra mujer va y me hace lo mismo! Si el Destino es muy gracioso a veces.
Pero las cosas eran diferentes. Eso es lo positivo, al menos. Cuando las cosas pasa, a veces aprendes. Y aunque te pasen de nuevo, siempre tienen una arista diferente, porque ya viviste algo igual, o similar, y sabes como afrontarlo. Eso no significa que sea fácil, para nada, pero te ayuda, sin duda.
Por qué hacer falsas promesas? Promesas que no vas a poder cumplir? Porque tu sabes que tu naturaleza de mierda te va a impedir cumplirlas. Además, si ya no las cumpliste una vez, nada indica que no puedas dejar de cumplirlas de nuevo.
No soy un tipo perfecto, ni pretendo serlo tampoco. Nadie lo es. Pero las cosas que digo, las cosas que he prometido, es porque las he podido cumplir. Cueste lo que cueste. Pero no todo el mundo es así, lamentablemente. Y tampoco me considero un modelo a seguir o imitar. Soy un tipo con defectos y errores como todos. Pero tampoco me ando cagando a la gente por doquier y después ando poniendo la cara de hueón diciendo "la cagué".
Las cosas son como son. Ni mas, ni menos.
Espero algún día conocer a alguien que no prometa cosas que no va a cumplir. Aunque pensándolo bien, ya no tiene importancia.
Promesas falsas y vacías, sin sustento, sin argumento.
Tu especialidad.

REK.

martes, 24 de octubre de 2017

14 Años

 14 YEARS

Me siento extraño.
Me siento confuso.
Estaré haciendo lo correcto?
La verdad, siendo honesto, no lo se.
Sólo el tiempo, maldito tiempo, lo dirá.
Pero no lo tengo claro, y me gustaría saber.
Pero ningún hombre debe saber sobre su futuro, dicen. Aunque, a quién no le gustaría tener alguna información privilegiada sobre qué le depara el futuro, por muy pequeña que sea? A todos, supongo.
Eso me pasa en estos momentos.
Aunque se que no saco nada con elucubrar, o esperar que venga algún ser mágico o divino y me enseñe o me de las respuestas que busco.
Pero me gustaría.
Quizás perdí aquel tacto, aquel "don" de saber algunas cosas con anticipación.
Sería con la edad que lo perdí? O realmente no lo perdí, sino que está"dormido"?
Me gustaría saber tantas cosas, pero no siempre se puede. O no se debe.
Recuerdo este tema, 14 Años de Guns N` Roses. Mi época escolar. Muchas veces me he sentido identificado con este tema. Y hoy vuelve a mi mente.
Algún día dejaré de pagar pecados y culpas de delitos que no he cometido?
La felicidad me sigue siendo esquiva.
Como dijo la puta "nada es gratis"...

REK.


I try and feel the sunshine
You bring the rain
You try and hold me down
With your complaints
You cry and moan and complain
You whine an tear
Up to my neck in sorrow
The touch you bring
You just don't step inside to
14 years
So hard to keep my own head...
That's what I say
You know...I've been the beggar...
I've played the thief
I was the dog...they all tried to beat

But it's been
14 years of silence
It's been
14 years of pain
It's been
14 years that are gone forever
And I'll never have again

Your stupid girlfriends tell you
That I'm to blame
Well they're all used-up has-beens
Out of the game
This time I'll have the last word
You hear what I say
I tried to see it your way
It won't work today
You just don't step inside to
14 years
So hard to keep my own head...
That's what I say
You know...I've been the dealer...
Hangin' on your street
I was the dog...they all tried to beat

But it's been
14 years of silence
It's been
14 years of pain
It's been
14 years that are gone forever
And I'll never have again

Bullshit and contemplation
Gossip's their trade
If they knew half the real truth
What would they say
Well I'm past the point of concern
It's time to play
These last 4 years of madness
Sure put me straight
Don't get back 14 years
In just one day
So hard to keep my own head
Just go away
You know...just like a hooker she said
Nothin's for free
Oh I tried to see it your way
I tried to see it your way


domingo, 1 de octubre de 2017

Historia de un Gigante (III)

La caída triunfante

El gatillo chasqueó.
Otro cargador vacío se deslizó y cayó en el oscuro suelo de piedra.
Era el último.
El fusil se había quedado sin munición.
Rezyl dio la vuelta a su arma y la agarró por el cañón, como si fuera una porra.
Una nueva oleada de muerte gorjeante hizo presa en él, frágil pero agresiva, abrumadora en su número y opresiva en su furia.
La culata del fusil golpeó un cráneo tras otro.
Cedieron y cayeron.
Como otros antes que ellos.
Un montón de pesadillas aniquiladas, mitad hueso, mitad polvo, se acumulaba a los pies de Rezyl.
Había sosiego en él. Estaba tranquilo.
En el caos del combate no había momento para el pánico.
Sus golpes eran amplios, pero calculados. No malgastaba movimientos.
Un demonio le arañó la espalda. Luego otro.
Eran más pesados de lo que sugerían sus frágiles armazones.
Se sacudió al demonio, se dio la vuelta y estampó con fuerza la culata contra la sien de la criatura. El cráneo se quebró y la culata se hundió profundamente en la húmeda y calcárea masa bajo el hueso. Hizo un breve esfuerzo por liberar el fusil, pero tuvo que renunciar a él cuando los demonios redoblaron su asalto.
Rezyl derribó a otro monstruo de una patada y le pisó el cuello mientras giraba para asestar reveses a un montón de atacantes, ansiosos de matarlo.
Si el fusil, su Infernal desgastado por el combate, había servido para reducir la horda y conseguirle tiempo para evaluar la situación, su Flor lo sacaría del apuro.
Como siempre.
El Titán, bañado en cenizas y vísceras de sus enemigos, sacó su arma y, en un solo movimiento, apuntó a las bestias malditas que tenía más cerca.
El fogonazo de cada disparo iluminó la cueva con destellos de calor rojo... Un jardín de flores furiosas que se abrían en abierto desafío a este vil y odioso reino de sombras.
En el otro extremo del mar de fauces rechinantes, el ser malvado bailaba en el aire.
Observaba.
¿Esperaba?
Sin siquiera pensarlo, el cañón de Rezyl estaba cargado y listo para disparar.
Disparó otra ráfaga y seis demonios más se desplomaron muertos sobre el montón de cadáveres.
La bruja lanzó un violento grito.
Y tan rápido como había comenzado, el asalto cesó.
El gorjeo pasó de un rugido atronador a un espeluznante coro que zumbaba a través de la neblina de ébano más allá de su vista.
Rezyl se levantó, enderezó la cansada espalda y respiró profundamente varias veces.
La tormenta no había amainado.
Lo sentía en las entrañas.
No estaba tranquilo, sino alerta. Era la terrible calma que precede a la tempestad.
El ser malvado se rio: un chillido horrible y áspero.
Seguido de pisadas. Fuertes y pesadas.

Tum.
Tum.
Tum.
Tum.

Rezyl escudriñó la oscuridad mientras metía más balas en el cilindro del cañón.
Una figura cobró forma, aproximándose desde las profundidades.
Un ser con una fuerza y tamaño mucho mayores que los del titán.
En la mano sujetaba sin esfuerzo un machete del tamaño de una persona. O más grande.
Su cuerpo era grueso, cubierto de protrusiones óseas. Una armadura viviente, unida con la bestia.
Rezyl suspiró con resignación.
La criatura caminaba como un hombre que cargase con pecados indecibles. Era pesada y lenta, aunque sus zancadas cubrían terreno con una facilidad antinatural.
A Rezyl, la imponente y terrorífica silueta que se aproximaba le recordaba a un antiguo caballero caído en desgracia.
Tal vez antaño hubiera sido un héroe.
Tal vez aquí, en estas sombras, la bruja y su horda putrefacta lo veían todavía como a un héroe, solo que ahora servía a una causa más oscura y siniestra.
La idea intrigaba a Rezyl.
Había venido a buscar pelea. Y el enemigo al que creía una falsa leyenda se precipitaba a su encuentro.
Sonrió bajo el casco y giró su Flor con un seguro floreo de cazador. Apuntó con pulso firme y abrió fuego rápido, amartillando el percutor en rápida sucesión.
El furioso destello iluminó la oscuridad.
Seis disparos, todos al cuerpo.
Las balas de Rezyl rebotaron contra un repentino y trémulo muro de negrura.
El caballero había conjurado de la nada una barrera protectora.
Rezyl no sabía qué métodos arcanos empleaba la criatura, si magia oscura o tecnología inimaginable. Tal vez una combinación de ambas. Pero le daba igual. Recargó el arma y se preparó para enfrentarse a lo desconocido.
El escudo etéreo se desvaneció. La bestia alzó su machete y lanzó un agresivo e inhumano rugido: El grito de guerra del infierno.
Rezyl aceptó el desafío.
Sujetando su Flor con fuerza, el titán se lanzó a la carga.
Combatiría de frente la furia de la sombra.

—-

Habían pasado dos días desde que Rezyl salió de los oscuros corredores bajo la luna, de vuelta a la luz. Su Espectro le pedía detalles una y otra vez. Quería saberlo todo sobre la bruja y su promesa de sufrimiento.
Del mar salvaje de muerte gorjeante.
Del caballero gigante y el épico combate de Rezyl.
El Espectro estaba fascinado y muy preocupado. Si los monstruos bajo la luna estaban activos y
alerta, había que avisar a la Ciudad. Rezyl estaba de acuerdo.
Mientras contemplaban otro amanecer de la Tierra desde la solitaria y silenciosa superficie lunar y planeaban el largo viaje de vuelta, Rezyl sacó un hueso fragmentado de la bolsa que le colgaba de la cadera: Un recuerdo de la maldad que acechaba más allá de la luz y los últimos restos del novio del ser malvado.
Y mientras recordaba lo sucedido durante su tiempo entre las sombras, sacó su Flor de la funda y empezó a incrustar el hueso en el armazón de acero: Solo era un trofeo más de otro combate ganado.

—-

Fue más tarde, ya demasiado tarde, cuando llegaron los primeros susurros y los huesos revelaron su auténtico y siniestro propósito

domingo, 2 de octubre de 2016

Historia de un Gigante (II)

La Guerra Sin Fin (Continuación)

— En defensa de Canal Norte —

Los vientos del sur disiparon el denso aire y alejaron el humo.
Poco a poco, los habitantes del pequeño asentamiento cubierto de nieve empezaron a salir de sus escondites.
Rezyl estudió sus rostros: todos parecían cansados pero iluminados por la esperanza.
La vida en las tierras salvajes era lo único que conocían. Sobrevivir. Luchar. Esconderse. Todos han oído historias de un lugar seguro, pero las historias de una vida mejor raramente eran ciertas.
Rezyl y sus acompañantes llevaban semanas rastreando a estos caídos. Si los hubieran encontrado antes, esta ciudad se hubiera salvado. El hecho de que hubiera supervivientes entre los escombros era ya una victoria, pero Rezyl
estaba cansado de victorias pequeñas, por importantes que fueran.
Esa noche, Rezyl y los demás dirigieron a un grupo de supervivientes en la larga travesía hacia la ciudad que crecía bajo el Viajero. Algunos se quedaron atrás, eligiendo quedarse en las tierras salvajes.
Rezyl admiró su determinación, pero nunca miró atrás. Sabía que la muerte que estos valientes pioneros habían evitado ese día acabaría encontrándolos igualmente. Algún día. De un modo u otro


El Hueso y el Susurro

Una voz en el interior de Rezyl le decía que no debería estar allí.
Una voz que hablaba desde lo más hondo.
La voz del miedo.
Se arrodilló, examinando el montón polvoriento a sus pies.
Las calaveras habían sido arrojadas sin ningún cuidado hace décadas, o quizá más.
Las puertas talladas en la roca eran arcanas... oscuras, góticas, extrañas... y grandes.
La fineza irregular y dentada del pasaje abovedado sugería una maestría que reafirmó sus malos presentimientos.
Rezyl había ido a Luna en busca de pesadillas. Después de su largo viaje, desde la vibrante Ciudad bajo el Viajero hasta los confines de la Tierra y más allá, se encontraba cara a cara con los vestigios de aquellas historias que nunca había creído.
Permaneció en pie, su gran estatura empequeñecía bajo esa enorme entrada.
Un nudo en el estómago le urgía a salir corriendo.
Pero, en lugar de eso, avanzó hacia las puertas, que llevaban incontables siglos selladas.
Después de unos pocos pasos, un sonido estridente y pesado cortó el aire.
Las grandes puertas empezaron a abrirse.
Una silueta que parecía flotar por encima del suelo emergió de las negras profundidades del umbral. Al verla, Rezyl se aferró a su fusil.
La silueta de la entrada era la de una mujer oscura y etérea, cubierta en harapos ceremoniales y ornamentada con huesos. Parecía bailar en el aire.
Rezyl y la mujer demonio mantuvieron sus posiciones, mirándose el uno al otro.
Sin previo aviso, la silenciosa intimidad del momento quedó interrumpida por un furioso reclamo que procedía del interior. El eco de ese sonido, denso y adolorido, retumbó en el valle y desapareció.
Después de un instante que pareció una eternidad, la figura retrocedió hacia la oscuridad.
Las puertas permanecieron abiertas de par en par, a modo de invitación o de desafío. No sabía a cuál de los dos se enfrentaba, pero tampoco le importaba.
El valiente titán avanzó.

— No creo que sea buena idea —, la preocupación de su Espectro era evidente.
— No creo que importe.
— Hemos venido. Hemos visto. Quizá lo mejor sea alertar a los demás. Reunir un ejército.
— Quizá.
— Sólo digo que... quizá no puedas enfrentarte solo a lo que sea que hayamos despertado aquí.
— Hemos despertado pesadillas —. La atención de Rezyl estaba puesta en la oscuridad más allá del umbral.
 — Se suponía que los de la colmena ya se habrían ido —. El Espectro reflexionó sobre las consecuencias de esta errónea suposición. — Llevan tanto tiempo en silencio....
— Ya no están en silencio.
— ¿Ese grito? ¿Esas puertas? Es mejor que los dejemos solos.
— No puedo hacer eso.

Rezyl continuó avanzando. Hacia lo oscuro. Hacia lo desconocido.

— Quédate aquí.
— ¿Perdona...?
— Guarda las distancias. No sabemos qué es esto... a qué nos dirigimos. No puedo arriesgarte.
— ¿Y si caes en un sitio al que no puedo llegar?.
— Si caigo... Si no vuelvo... Corre. Avisa al resto. Avísalos a todos... Hay cosas peores que los piratas.

Su Espectro se detuvo. Rezyl se aferró a su fusil y se adentró en la oscuridad.

————

Pasaron horas. ¿Más? No había pasado el tiempo en ese lugar y no quedaba ningún rastro de esperanza... ni del propósito de conlleva la anhelación de un futuro mejor.
Entre esas sombras no había ningún mañana.
No había ni rastro de esperanza en el abismo.
Los pasos de Rezyl resonaron, solitarios, comedidos sin garantías de futuro. Si el mundo se acabara en ese momento, él se perdería para siempre. Sería el héroe olvidado que fue en busca de pesadillas.
Entonces, una presencia. Etérea pero arrolladora.
Rezyl se aferró de nuevo a su fusil.
Podía sentir a la bruja, pero no podía ubicarla en la oscuridad.
Rezyl disparó. Ráfagas cortas y rápidas para arrojar luz en la negrura del pasadizo.
La bruja demonio se escurría fuera del alcance de cada ráfaga de balas. Inalcanzable.
Rezyl siguió disparando, usando ráfagas cortas de luz para obtener ventaja.
La bruja soltó una carcajada y, de pronto, una nube negra envolvió a Rezyl.
El titán siguió disparando pero sus movimientos estaban restringidos. La nube lo tragó, aprisionándolo.
Podía oír cómo la bruja se movía y se reía con una risa estridente que cortaba sus pensamientos y su alma como una espada afilada.
Ese ser malvado empezó a hablar en una lengua que sonaba como una tortura. Rezyl se estremeció.
El dolor era insoportable.
La bruja se acercó al héroe, que se retorcía.
Mientras hablaba, sus violentas palabras empezaron a tomar forma. Esas sílabas de muerte poco a poco se convirtieron en una lengua humana.
La mujer demonio se acercó más y susurró, íntimamente.
Los oídos de Rezyl sangraban mientras ella hablaba.

"Soy el fin de todos los mañanas. Xyor, la Bendita. Xyor, la Prometida. Pertenezco a la tormenta que se avecina. Estas no son mis palabras, sino las de la profecía. Tu Luz un día se quebrará y se extinguirá. Ahora, solamente ofende... Y tú, querida, dulce y frágil flor... tú debes sufrir por profanar esta tierra sagrada".

La bruja quedó en silencio, su voz nauseabunda pronto quedó reemplazada por un parloteo hambriento, enloquecido, y el estrépito atronador de una avalancha.
Rezyl había venido en busca de los terrores que se ocultan más allá de la Luz.
Y los había encontrado.
O quizá...
... ellos lo habían encontrado a él.    

sábado, 1 de octubre de 2016

Historia de un Gigante (I)

Ante Estos Muros...

Rezyl Azzir era un hombre.
Con el tiempo los de su especie serían llamados titanes. Montañas de músculo y coraje y metal. Su collar estaba hecho de piel y dientes. Vestía su persona con ornamentos, chapas de oro con grabados, trofeos sobre sus hombros.
Esto fue antes de que la Ciudad fuera La Ciudad.
Esto fue antes de los muros. Todavía en la sombra del frágil gigante sobre nosotros, pero antes.
Llegaron los buscadores de la salvación: supervivientes; exhaustos vestigios de un pueblo al límite.
Esto fue antes de que la razón se arraigara. Antes de que el estudio se mezclara con la creencia.
La gente miraba hacia el gigante como se mira hacia Dios. Quizá todavía lo miran de esta forma.
Las facciones crecieron a partir de las masas oprimidas. Como mentes unidas para ofrecer consuelo y apoyo. Con el tiempo, estas lealtades empezaron a pedir lealtad. Las diferencias que solían informar (puntos de vista que al unirse ofrecían una mayor comprensión del todo) se convirtieron en puntos de conflicto. El santuario de dividió. La sombra de la Luz se hizo más grande. Este, el último oasis de la humanidad, poco a poco se diluyó en un espejismo.
Hombres y mujeres poderosos, los alzados, permanecieron leales a sus facciones. Protección. Sicarios. Una oportunidad malgastada.
La miseria se coló en este falso paraíso. Pero la esperanza persistió.
Al ver las grietas de esta sociedad aparecer bajo la carcasa fracturada del gigante, algunos de los alzados desafiaron la disolución de todo lo que podría ser. Querían dejar de ser instrumentos de la opresión. Querían ser más.
Así empezó una guerra innecesaria hecha con avaricia, ambición y... miedo. Todas ellas motivaciones necesarias. Y, en el caos de esta lucha, llegaron los carroñeros: alienígenas con apetitos. Un enemigo común.
Al final, los carroñeros fueron expulsados y las facciones cayeron. Perdieron poder, pero sus creencias sobrevivieron. Estos fueron los inicios de los guardianes, cuando podría haberse encontrado un propósito. La prosperidad estaba a nuestro alcance.
Rezyl fue un campeón de estas guerras. Un líder. Contra los piratas alienígenas él fue mucho más. Si el gigante no era un Dios, quizá Rezyl lo era.
Al formarse los primeros muros, construidos con sudor y sacrificios, Rezyl y los guardianes se enfrentaron a los alienígenas saqueadores una y otra vez. Llegaron más supervivientes. Más guerreros.
Las filas de los guardianes aumentaron.
La Ciudad creció.
La esperanza floreció. Para Rezyl era una moneda de cambio. La esperanza compró el mañana. El mañana compró el esfuerzo necesario para sobrevivir hoy.
Pero Rezyl terminó cansándose. Ciertas historias lo atormentaban cada noche. Viejas historias. De las que ya ni se cuentan. Historias encerradas tras labios sellados por miedo a los horrores que podrían invocar. Cuando el sol se ponía en el horizonte y la luna se alzaba, los pensamientos de Rezyl vagaban. ¿Cómo de seguro se está al estar a salvo? ¿Cuánto puede durar la lucha contra la Oscuridad?
De modo que, cada día, Rezyl luchaba y construía y protegía. Y cada día una ciudad crecía bajo el gigante. Pero cada noche pensaba en todas las cosas nunca dichas y miraba atentamente la luna.  



La Guerra Sin Fin


— La emboscada de Eksori —

Presionó la planta del pie en la tierra reseca y agrietada por el sol. Bajo su planta, el cuello del vándalo se partió dejando escapar un silbido de éter.
Rezyl dio la vuelta. Tres escorias se abalanzaron. Su capitán alzó la hoja de choque y profirió un grito de guerra para infundir coraje.
El cañón de Rezyl escupió fuego. Los tres escorias cayeron.
Para el capitán, Rezyl era un trofeo que le ganaría el respeto de sus hermanos Demonios.
Para Rezyl, el capitán era ya un recuerdo del pasado. Mientras el éter emanaba del cuerpo roto del pirata con cada puñetazo, Rezyl pensó en las inciertas, pero inevitables, batallas por venir.
Así eran las cosas: el conflicto era algo tan habitual como respirar.

— Encuentro en el Valle de Tescán —

Un queche con extrañas marcas volaba bajo entre dos cimas. Una visión inusual. Los buques insignia de los caídos no suelen permanecer tan cerca de la superficie, normalmente prefieren mantenerse en constante movimiento, como tiburones a la caza.
Los esquifes hacían círculos bajo el queche mientras sus tripulaciones se preparaban para el saqueo.
Rezyl apuntó su lanzacohetes. Sonó un clic metálico y un rastro de humo se precipitó hacia el esquife.
Rápidamente, le siguieron dos cohetes más.
El primer esquife recibió dos impactos, se sacudió y se retiró hacia el queche.
El tercer cohete impactó en la popa de un esquife que giraba para encarar a sus atacantes.
Rezyl miró hacia atrás.

— Adelante.
— No puedes vencer a un queche tú solo —, rio Hassa.
— La nave no es mi objetivo —, Rezyl tenía un plan. Hassa odiaba los planes de Rezyl, en parte por envidia pero también con preocupación.
— Aleja a los esquifes —, continuó él. — Nos veremos en...
— No nos veremos si estás muerto —, Tover devolvió el disparo.

Rezyl sonrió bajo su yelmo, "adelante".
Hassa y Tover saltaron sobre sus Colibríes y desaparecieron en la espesura del bosque. A cubierto, Rezyl observó cómo los esquifes los perseguían.
Abajo, los caídos habían adoptado una posición defensiva. El cohete los cogió desprevenidos pero ahora estaban preparados. Eran muchos más de los que podía contar.
Rezyl descendió a toda prisa por la pendiente, corriendo en zigzag entre la maleza y los pinos, directo hacia los caídos apiñados en la falda de la montaña. Junto a él, su Espectro.

— Necesito que te quedes atrás.
— Pero...
— Confía en mí.
— Siempre confío en ti".
— ¿Cuánto tardas en reanimarme?"
— ¿Crees que vas a morir? No creo que sea la mejor..."
— ¿Cuánto tardas?"
— Poco".
— Prepárate".
— ¿Para?"
— Ya lo verás".

El Espectro de Rezyl se quedó atrás mientras el guardián se acercaba al valle.
Los caídos abrieron fuego primero.
Rezyl saltó de su Colibrí al mismo tiempo que su fusil escupía plomo hacia los piratas atrincherados.
Empezaron a caer proyectiles de arco de los caídos sobre Rezyl. Los escorias, ansiosos, se precipitaron hacia su propia muerte mientras Rezyl avanzaba.
Una gran explosión agujereó el suelo a unos pocos centímetros del titán. El queche apuntaba sus cañones hacia Rezyl.
Otra explosión impactó a su izquierda y lo hizo tambalear. Una tercera explotó directamente en su camino...
... y Rezyl cayó.
Desde la arboleda, su Espectro observaba mientras los caídos celebraban orgullosos y el esquife se alejaba del queche.
La muchedumbre alrededor del cuerpo de Rezyl se dispersó y la imponente figura de su kell se adelantó para admirar su trofeo.
El alboroto de alegría pronto dejó paso a un zumbido casi inaudible. El kell agarró el cuerpo maltrecho de Rezyl por el cuello y lo levantó.
Un coro de vítores se alzó entre la tripulación y se hizo más fuerte cuando el kell alzó a Rezyl para que todos lo vieran.
El Espectro de Rezyl avanzó a través de la multitud. No le gustaba el plan de Rezyl, pero ahora lo entendía.
Distraídos por el triunfo de su kell, no notaron la presencia del Espectro hasta que un rayo de luz cubrió el cuerpo de Rezyl.
El tono de las voces cambió repentinamente, los vítores se convirtieron en alaridos de furia.
La mirada del kell cayó sobre el Espectro y el rayo de luz se apagó.
El círculo empezó a colapsarse. Los caídos se abalanzaron.
El kell se movió para arrojar a el cuerpo a un lado, pero sus mandíbulas encontraron el frío acero del cañón de Rezyl. De inmediato, un destello rojo.
Un chorro de éter emanó con furia y el kell soltó a Rezyl. Rezyl cayó al suelo y descargó otras cinco rondas en el torso del líder de los caídos. El monstruo cayó.
Frenéticos, los miembros de la tripulación lo rodearon como una inundación.
El Espectro de Rezyl se elevó, desesperado, "¡Ahora! ¡Ahora! ¡Ahora!"
Con un solo movimiento, Rezyl se incorporó, puños apretados, y se elevó como una tormenta de arco, dejando caer todo su poder sobre el pecho del kell. La onda de choque del ataque de Rezyl cayó como un meteorito, destrozando
el cuerpo del kell y de todos los caídos dentro del radio de su Puño del Caos.
Los caídos restantes se tambalearon aturdidos.
Rezyl arrancó su Colibrí.

Su Espectro voló junto a él,

— ¿Nos vamos?
— Antes de que ese queche nos alcance.

Rezyl pisó el acelerador mientras la tripulación de los caídos abría fuego.

— ¿Qué tal si nunca repetimos eso? —, dijo su Espectro.

No era necesario que Rezyl respondiera. Si la guerra es una constante, "nunca" no es más que una quimera...

lunes, 26 de septiembre de 2016

Algo Sobre La Felicidad

"Cuando eres feliz se nota en tu mirada, en tu forma de hablar, en como sonríes sin ninguna razón aparente, en como te ríes sola como loca al recordar buenos momentos... para mi no existe la felicidad absoluta, si no, qué sentido tendría seguir viviendo? Son solo momentos en los cuales te sientes plena, con el corazón latiendo a toda velocidad, y una sonrisa inconsciente en la cara... habrá muchos q cuestionen tus razones de sonreír, q juzguen tu felicidad; incluso tu mismo en algún momento difícil, al llegar a pensar q cometiste muchos errores, pero eso es la vida! Madurar y darse cuenta q aunque puedes decir "nunca debí hacerlo" o "me lo merezco" nunca podrás borrar esa sensación, esa sonrisa natural q surgió en ese momento en q fuiste "FELIZ". Te encontrarás con esas personas con las q al solo compartir unos momentos te hacen feliz, ese hombre q con solo pensar en él sonríes como una pequeña niña, ese q ves y sientes q amas con todas tus ganas... También esta ese amigo al q tratas de "mi corazón" para arriba, q te escucha sin juzgar y comparte tus alegrías, que SIEMPRE esta ahí... Esa amiga con la q ríes, aquella con la q hablas de hombres, sexo y ropa y pueden demorar horas criticando otra mujer con la excusa de "lo mismo harán con uno"... La vida te hace tan feliz como tu quieras, nada es eterno, así q si estas en uno de esos "momentos felices" disfrútalo! No durará mucho, y trabaja y esfuérzate por mantener cerca a las personas q te traen esos momentos de "ser feliz" con naturalidad y sin esfuerzos... y si estás en un mal momento, ponle optimismo! Buena vibra a las dificultades, como dije antes, nada dura para siempre, y ya pronto acabara! solo aleja a aquellas personas q te juzgan te ponen triste y dificultan tu felicidad..."

Qué podría decir sobre lo expuesto más arriba? Que no es mío, claramente. Que es de una mujer, claramente también. Que no es nada mío. Lo encontré por ahí, urgueteando en el mundo de la realidad que no es tal (alguna realidad lo es?), y me pareció bueno compartirlo... Aunque de eso hayan pasado probablemente años (si, años).
Soy feliz? Compleja pregunta, y con compleja respuesta. 
Comparto lo que dice aquella mujer, aquella amiga, amante, enemiga y desconocida. La felicidad son momentos, pasajeros, intermitentes, y que hay que aprovecharlos de la mejor forma posible. 
Porque después vienen los tiempos como mi tiempo, ahora, hoy, ayer, mañana... Donde no hay felicidad. Sólo un "vivir". Aunque, pensándolo bien, quizás por el sólo hecho de vivir ya debería estar "feliz". Pero no. Uno sabe que la felicidad, aunque a veces simple, es mucho más que eso. Aunque, también es así, uno sabe que el vivir ya es una felicidad, pues te da las opciones de tener otras clases de felicidad. Compañía, un regalo, una sorpresa...
Yo hace mucho que deje la felicidad de lado... O la felicidad me dejó de lado a mi... Vaya... La cosa es que, pensando  he tenido mis momentos felices... Felicidad ñoña, al llegar del extranjero una simple caja con una simple figura adentro: Oerba Die Vanille, la chica tierna y angelical de Final Fantasy XIII... O la felicidad parental, cuando tu sobrina te dice que te ama y te hace cariño, sin ella saber que tuviste un día de mierda en la pega... O felicidad de orgullo, como cuando alguien lee algo que has escrito, y te confiesa que se emociona al hacerlo, aún sin siquiera conocerte en persona... Felicidad de a momentos, eso es lo que aquella chica quería expresar y eso hizo, y eso es lo que hay que tener en cuenta, como muy bien lo dice ella...
Pese a que hace mucho no soy feliz, he tenido mis momentos de felicidad, y los agradezco a la vida, así como también doy gracias a las cosas malas de mi vida, que, cuando ya han pasado, cuando las aguas se han aquietado, uedo pensarlas y darme cuenta de que son las cosas que  me han formado, las cosas que me hacen ser quien hoy soy. para bien... O mal...

Felicidad... Esquiva, pero posible.
Qué harías por conseguirla? Qué estarías dispuesto a ofrecer por ella?
La felicidad a veces también requiere sacrificios, de eso no hay duda. A veces también requiere tiempo. Incluso, a veces requiere de otra persona... Pero al final, la felicidad está en ti. Nada más que en ti, y en lo que hagas. 

REK

domingo, 25 de septiembre de 2016

Las Palabras Ardientes


"Hace un tiempo conocí una verdad que cambió mi vida en muchos aspectos, no fue el mejor momento de mi vida, pero con el tiempo una nueva realidad dejó esos malos momentos atrás. Desde ese entonces hasta hoy soy una convencida de que la verdad puede ser alegre o amarga, pero nunca es bueno ocultarla, negarla, decirla a medias o disfrazarla. Creo que siempre será mejor una verdad que duela una vez a una mentira que duela siempre.
Es más fácil decir la verdad que sostener una mentira.
La verdad son los hechos, no su explicación."


Que sabias palabras. Que madurez para expresarlas.
Son tus propias palabras.
Sin embargo, ahora te deben arder como el Infierno mismo.
O probablemente no. Si tienes Hielo en el corazón....
Por eso, nunca hay que mear contra el viento, querida.
Y no tengo rabia, no tengo pena, no siento nada.
Y, quizás, eso sea peor aún. Terminaste con todo lo poco bueno que quedaba de mi, que ya ni siquiera siento nada ante este tipo de situaciones.
Tus  palabras te condenan, pues tus hechos, como tu dijiste, son la verdad, y no las explicaciones.
No las necesito, tampoco. No las quiero. Podría pedirlas, pero para qué? Para darte una nueva victoria?
No.
Las cosas ya están, la suerte ya está echada, y cada cual por su vereda.
Y si en algún momento nos encontramos, cosa que dudo, será como que no te he encontrado.
Podría destilar rabia, dolor, o pena... Pero sólo destilo Soledad, la que siempre, de una u otra forma, me acompaña...